La muñeca rota

Creo que ya había usado estas palabras antes, pero no con tanta insistencia, nunca una definición fue tan triste y a la vez tan cercana a lo que siento.

Digamos que son las 12:49 am, y a esta hora que no estoy trabajando, puedo darme el lujo de quejarme, de sentirme triste, de sentirme derrotada, son las 12:50 am y no tengo que lucir adulta, exitosa y centrada, puedo divagar y dejar que mi dolor salga, no hay delante de quien fingir.  Somos sólo aquí mis peces, que merecen una pecera limpia que no les he dado, los bichos que murieron en la fumigación y los peluches grises y negros que hay en mi cama (los que están en el clóset no cuentan).  Y de esos nadie me reclama que madure, que tome las cosas sin darles tanta importancia que no tienen, que piense en cosas mejores.

Nota al margen, me pican los oidos y la garganta, esta cosa que tengo no parece ser gripa, pero a veces si.

Y bueno, ya que me he dado la licencia de hablar, por qué no desahogarse, la probabilidad de que esto sea leído es baja y finalmente la teoría de Poe que antes mencioné (ver otro post anterior).  Entonces digamos que cada mañana me levanto, saludo a Dios, le doy gracias por todo…. pero cada noche, antes de acostarme, se va a la cama conmigo la misma pregunta ¿qué tengo yo de mal construido que cualquiera puede agenciarse un novio o un marido, excepto yo?  La respuesta es y será, no sé, no tengo idea qué más puedo hacer, ya cambié lo que he podido cambiar, y si bien mi vida ha mejorado mucho, y llevo relaciones cordiales con la mayoría, si, metida de pata esporádica, pero Gloria a Dios esporádica, este aspecto particular no mejora nada.

Sigue siendo el mismo esquema, como una niña mirando fuera de una dulcería, todo se ve tan provocativo, tan agradable, tan lindo, pero sigo estando fuera de la dulcería, nadie me invita a entrar, se necesita permiso de admisión y yo estoy fuera.  Siempre fuera de lugar, nunca sabiendo qué hacer, cómo comportarse, cómo funciona la comunicación no-verbal que el resto del mundo si conoce, pues bien, yo lo ignoro todo y sólo sé como arruinarlo, si, para eso si soy buena (al menos para algo ¿no?).

Luego me vienen los momentos de lucidez, cuando digo, ey, mi vida es magnífica, llena de bendiciones, he hecho algunas cosas que han ayudado a algunas personas y en fin muchos me tienen en buena estima, más de los que yo pensaría, puedo darme por bien servida, mi vida ha sido maravillosa.

Y en esos momentos de lucidez también pienso, quién cuernos me metió en la cabeza que necesito un novio o marido para vivir bien, 35 años de vida me han demostrado que no lo necesito, lo que tengo lo he conseguido a pulso y con la bendición de Dios (ajá, no se me olvida, sin Ël otra sería mi vida), la verdad no he necesitado en la vida otro apoyo diferente en la vida al de mi familia y amigos, puedo vivir sin eso que nunca he tenido, precisamente porque nunca ha estado allí, con lo cual no hay mayor prueba de que no se necesita.

Entonces, here comes the social standard, aja, que muy independiente pero solterona sigue siendo mala palabra, que ya llegué a los 35 y nada de hijos, que nunca he tenido una relacion que sea realmente mía, que no falta quien te pregunta si tenés novio (la prima que veo cada año y a la que se le contesta lo mismo, no).

Entonces te preguntan que si eres muy exigente, y uno dice, pues no creo, no pido nada extraordinario, pero los hombres de ahora no saben lo que quieren, en lugar de, pero no conozco a ninguno que quiera darme un poco más de lo ordinario.

Y bueno, vuelve el deja vú, el que regresa a buscar lo que alguna vez halló, y que ya no le quiero dar, y juemadre, por qué para estos si tengo el palito, o para los empalagosos que me desagradan, que se soportan por la debida cortesía, pero que uno quisiera mandar al soberano carajo.  Que si uno no los manda es simplemente porque habiendo sido uno tratado con dureza, pues mal hecho replicar la cosa ¿no?

Y entonces volvemos a la muñeca rota, con la que juegan un rato pero nadie se la quiere quedar, y si bien puedo estar harta de ser la muñeca rota, lo único que he aprendido a hacer es a no dejar que juegen conmigo, pero sigo estando rota y nadie me quiere.

Y bueno, es la 1:11 am y ya es hora de dejar la bobada, de dejar de quejarme, hacer un par de cosas que quedé de hacer para levantarme ahora para una reunión y seguir con mi vida.

Creo que alcanzaré la tranquilidad el día que deje de querer tener lo que no puedo, que acepte mi vida simple y plena así como está, sonata para un sólo violín, debe oirse lindo también, ya que no hay forma de conseguir la orquesta.

Hay que amar a esta muñeca rota que soy, porque no soy otra, porque a mi no me miento, porque soy la persona a cargo de mí misma, esta responsabilidad no es compartida con nadie.

Sigo al mando de mi barco, ya es hora de navegar sin titubear, el futuro es maravilloso, también es rica la sopa para uno, disfrutar de lo que tengo, en lugar de quejarme de lo otro.

Un abrazo a mi misma y brindo con agua al lado de mi cama por mi salud.  Que me quiero mucho y por eso debo cuidarme 🙂

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s