La mujer escondida en mi bolso

Estos tiempos  han sido últimamente tiempos extraños, de repente me veo conjurando fantasmas ancianos, de cosas que ya no me eran cotidianas, con tristezas que ya no estaban conmigo, con situaciones que creía superadas.

Y entonces no sé que hacer, parte del tiempo estoy paralizada, parte del tiempo avanzo con firmeza, simplemente es fluctuante y ya no sé ni de qué depende.

En estos días uso una máscara nueva, me hago la feliz, me hago la común y corriente, mientras el corazón se me parte y ni sé porque, el llanto está a flor de pestaña, cualquier cosa me lo causa, y yo, tengo que funcionar como un ser humano normal, como una adulta promedio que lleva las cosas a feliz término, cuando por el momento no tengo idea de hacia dónde se dirige mi vida.

Y la verdad no son las cosas de siempre, no estoy sufriendo por el eterno quiero a alguien que no me quiere, eso no me importa, he llegado a un estado donde quien me interesa no me importa, si no está me da la mismo, ando en mi mundito independiente, el problema es que mi mundito está quebrado.

Es tan duro para mi no poder controlar lo que siento, y que por el contexto en el que vivo eso sea sólo falta de “dominio propio”, aja, si, lo es, no me domino, pero que hago si lo que siento parece que se genera por sí mismo, sin pedirme intervención, qué hago si todos están tan bendecidos y felices, y yo, estoy bendecida, pero infinitamente triste.

Entonces que me falta comunión, que me falta oración, que me falta estar cerca de Dios, que me falta disciplina; si, todo me falta, siento que me pierdo a mí misma.

Y querer pedir ayuda, y bueno, pedirla, y recibirla del terapeuta, de los bien intencionados amigos, y sentir que la ayuda se pierde, se desvanece, en un mar de incertidumbre, en un mar de no sé nada, en un mar de esta angustia me supera, no sé a dónde va esto.

Tal vez lo más difícil sea que esto afecta lo que normalmente es estable, mi trabajo, aquello donde soy brillante y productiva, me veo de pronto paralizada, incapaz de tener deseos de hacerlo y hacerlo bien.  A Dios gracias me han tenido paciencia, pero me llena el temor de que pudieron perdérmela.

Entre todo esto también ha salido el tema de preguntarme por mí misma, por la persona que realmente soy, de las cosas que los demas ven en mi, y de las que nunca verán.  De lo que puedo modificar para ser más adaptable, de lo que no admito negociar a ningún precio.  Todo esto para hablar de la mujer que soy, y la que no soy, de la que esconde, de la que quiere contacto y sólo percibe lejanía y distancia.

Esta semana descubrí que la mujer que soy, o la que no quiero ser, vive escondida en mi bolso, hay una parte de mi que no quiero que salga, la mujer que se arregla, que se maquilla, que se pone bonita, pero es paradójico que esa mujer anda escondida en el maquillaje que cargo en mi bolso y nunca uso, ahí está, podría ponérmelo todos los días, y me cargo el peso, pero no lo uso.

No es el punto central de la depresión que estoy pasando, pero sigue siendo un lío mi relación con esa mujer que no quiero ser, la que se cepilla, se maquilla en la mañana y se desmaquilla en la noche, que sonríe coqueta, la mujer que exhuda ese aroma que no propiamente es el DKNY que yo uso, sino un aroma a cabeza hueca que se me hace nauseabundo.

Es tan extraño, querer sentirme linda y femenina, pero odiar hacer lo que implica socialmente hacerlo y la forma como se trata a las mujeres en general, una necesidad de que no me crean tonta, una necesidad de no ser como las mujeres que viven de su apariencia, pero sentir la pelea tan amarga, porque pelear contra la sociedad es numéricamente desventajoso.

Tantas cosas sin resolver, tantas lágrimas que quieren salir y yo sin saber por qué están allí ni cuando pararán.

Me acuerdo de cuándo tenía la mitad de la edad que tenía ahora, esa costumbre de acumular sentimientos de no sé que y luego, por algún chispazo, llorar y llorar y llorar y no parar hasta secarme del todo.  Me siento en ese punto, totalmente acumulada, necesito llorar largo y tendido, pero no he tenido ni el detonante ni el espacio, y hasta que no suceda estaré así.

Ya veremos como transcurren las cosas, sigo trabajando en ello, no quiero quedarme paralizada, necesito resolverlo, quiero tomar el control de mi vida de nuevo, lo necesito.

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