Ridícula

Dice la RAE:

ridículo1.  (Del lat. reticŭlus, bolsa de red).

1. m. Bolsa manual que, pendiente de unos cordones, usaban las señoras para llevar el pañuelo y otras menudencias.

 ridículo2, la. (Del lat. ridicŭlus).

  1. adj. Que por su rareza o extravagancia mueve o puede mover a risa.
  2. adj. Escaso, corto, de poca estimación.
  3. adj. Extraño, irregular y de poco aprecio y consideración.
  4. adj. De genio irregular, excesivamente delicado o reparón.
  5. m. Situación ridícula en que cae una persona.

en ridículo.

1. loc. adv. Expuesto a la burla o al menosprecio de las gentes, sea o no con razón justificada. Estar, poner, quedar en ridículo.

Significa variada cosa, yo por lo pronto me atengo a la primera definición de la segunda acepción, aunque también podría ser una bolsa para llevar cosas 🙂

Dicho esto repito que mi vida es ciertamente ridícula en ciertos aspectos, contradictoria, no se comprende como se llega a este estado.  Y no es que sea una mala vida, de hecho es una vida muy buena, pero ciertos aspectos dan risa, es como si el absurdo tuviese algún agrado en burlarse de las cosas que intento y no paran en ningún lado.  Mi vida afectiva es el colmo de lo ridícula.

Desde que he tenido cierto uso de sensatez, aprendí que las cosas no me ocurrían, que yo influía directamente en lo que sucedía, lo cual me daba dos cosas, una tremenda responsabilidad por mis actos y una suerte de esperanza que realizando las acciones correctas podía obtener resultados si no mejores, al menos más variados.

Aquí es donde vuelve la burra al trigo, o más bien a la queja; mientras todo eso funciona muy bonito en el área académica o laboral, inclusive en el ámbito familiar y social, en el area llamémosla romántica no pasa de ser pura retórica.  No importa yo qué haga, cómo lo haga, con qué frecuencia o hacia quien lo dirija, el resultado es el mismo, desastre.

Hago una pausa para decirme a mí misma, ¿por qué una mujer de mi edad, está todavía haciéndose estas preguntas? cuando mis contemporáneas ya tienen sus respectivos matrimonios y divorcios, o han decidido tranquilas que el asunto no es de su interés.  Ah no, yo sigo cual teenager con amores pendejos, mirando gente que no me mira, y en el peor caso, consiguiendo gente que se aprovecha de mi.

Aquí hay que hacer una aclaración, yo sé que nadie se aprovecha de nadie sin permiso, ajá, estamos de acuerdo, yo permití todo el lío, pero el hecho de haberlo permitido no atenúa el hecho de que haya sucedido.

En este momento pienso en el último episodio de esa cadena ridícula, por un lado, un hombre que me dice que me  quiere, pero a su vez es una de las personas más egoistas afectivamente que conozco, entonces te quiero, pero tu te tienes que acomodar a lo que yo necesito y deseo, y cada vez que yo expreso lo que yo aspiro y quiero me dice que soy una psicorígida y que no acepto que lo que yo quiero podría ser de otro modo.  A ver…… este señor cree saber más de lo que quiero que yo misma, ¿quién le dió el derecho de modificar mis aspiraciones?, ciertamente yo no fui, y como no fui yo, pues ha tocado reiterarle desde la manera más gentil a la más brusca, que yo no estoy interesada.

Por el otro lado, el mismo ejercicio mental de siempre, me agrada fulano, me parecería interesantísimo conocerlo más, y a partir de conocerlo más sería material posible para construir algo que se llame una relación; hasta ahí todo suena muy normal, pero lo anormal es que nunca pasa del ejercicio mental, el fulano jamás se da por enterado que a mi me interesa, nada de lo que hago parece manifestar claramente mi interés, y bueno, hay cosas que ya no hago para evitar que mi interés se vea reflejado en un encuentro casual, ya quedé cierta en que eso no me interesa.  Pero por algún motivo yo parezco hablar un lenguaje que nadie entiende, yo parezco no ser de marte ni de venus, sino de algún planeta con nombre alfanumérico, descubierto en algún sol lejano.

El último episodio de esta cadena ridícula, termina conmigo mirando desde lejos a un chico lindo, que me trata bien, pero que no es posible dilucidar si me trata bien porque es buena gente, porque le caigo bien, o si es que de alguna manera le intereso.  Hasta aquí esta escena es ampliamente conocida y su desenlace también, finalmente el chico nunca muestra su interés y termina haciéndose novio de alguien más, o yéndose para otro trabajo, o desapareciendo del mundo que yo habito, por cualquier razón que no tuvo nada que ver conmigo.

Lo que hace a este último un episodio más ridículo que los demás, es que al parecer el chico atento es gay.  Aquí una pausa de algunos minutos para respirar……. y decir que esto ya no es ridículo, ¡es el colmo!  No es que yo espere que cada gay de la ciudad vaya con una banda en el brazo como en los tiempos de III Reich, pero hombre, debería haber algún modo de uno darse cuenta.  Bueno, siempre hay manera, preguntarle al amigo del amigo del amigo del chico, para que dilucide el asunto, pero ahí queda la dignidad de uno de por medio, pues ajá, ¿vos por qué estás preguntando? ¿Te gusta? y en ese punto uno no sabe que es más vergonzoso, decir que no y quedar como una chismosa de quinta o decir que si y quedar como una idiota de primera.

En serio, que quisiera llegar al Nirvana de que esto ya no me importe, que nadie me guste y que me valga huevo todo el que pase delante y me trate con alguna deferencia, que finalmente todo parece ser lo mismo, como cuando tomas un café muy caliente y te quemas la lengua, ya nada te sabe a nada.

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2 comentarios en “Ridícula

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