Los milagros

Me entran ciertas dudas al hablar de este tema por lo recientes de los acontecimientos, pero lo encuentro también necesario.

Tengo un profe en la escuela bíblica que afirma vehementemente que Dios no hace milagros, mi experiencia práctica indica todo lo contrario, si los hace, de los que te hacen decir WOW, a los pequeños y cotidianos que pasan desapercibidos muchas veces.

Comprendo a mi profe cuando dice que ver a Dios como un milagrero es un peligro, claro, tener una fe basada en lo que Dios me da es ciertamente una fe frágil, porque Dios no hace lo que nosotros queremos, hace lo que es conforme a su Santa Voluntad, a veces nuestro deseo coincide con su voluntad, otras no.

Teniendo una experiencia personal fuerte sobre la oración de intercesión, y las cosas maravillosas en que Dios se manifiesta cuando pides por otros, inclusive sin que esos otros sepan que oras por ellos, porque cuando intercedes la Gloria es para Dios, no para que la gente hable bien de ti.  Conociendo lo que Dios es capaz de dar cuando le pides, me pregunto, ¿cómo negar los milagros?

Sin embargo hay otro peligro en los milagros y es decirle a la gente que Dios no los escucha porque no tienen suficiente fe, entonces dejamos a una persona en una situación desesperada (la mayoría de la gente sólo pide a Dios cuando no le queda otro recurso) y además le decimos que esa situación no cambia porque no tiene fe, es de lo peor; con poco terminamos acabando con cualquier volumen de fe que le podía quedar a la persona, con un daño terrible.

Viene entonces el asunto problemático, ¿qué sucede cuando oras y las cosas parecen no cambiar?, he escuchado personas diciendo que Dios no las oye, y bueno, si bien mi experiencia personal dice lo contrario, eso es lo que ellas viven, eso es lo que sienten; esa es una circunstancia que ha sido siempre paradójica para mi, lo único que puedo decirles es que sigan orando, que ciertamente Él si escucha.

Este asunto me hace recordar una historia que leí siendo adolescente en la revista Primavera, de las Hnas de la Provincia María Mazzarello.  Una pareja de esposos que en un aniversario ella le regala a él una tarjeta que decía en la parte externa “Eres la respuesta a mis oraciones” y al abrir la tarjeta decía “No es exactamente lo que pedí, pero ciertamente es la respuesta”.  Años más tarde el padre de ella enferma gravemente y ella va al oratorio del hospital a pedirle a Dios que salve la vida de su padre, sin embargo su padre enferma cada vez más.  Entonces, estando ella en el oratorio, su esposo se acerca y le devuelve a ella la vieja tarjeta de aniversario “No es exactamente lo que pedí, pero ciertamente es la respuesta”, entonces ella cambia su oración, y le pide a Dios que se haga la Voluntad de Él, su padre muere algunos días después.  Esta historia muestra que lo que nos falta no es fe para orar, sino comprensión de  cual es la oración adecuada.

Recientemente una familiar mía tuvo una ruptura de un aneurisma estando en una piscina, sufrió los efectos del aneurisma mismo y ahogamiento, estuvo en cuidados intensivos varias semanas.  Al enterarme comencé a orar por su salud y le pedí a muchos miembros de la comunidad que hicieran lo mismo.  Para Gloria de Dios, ella se recupera satisfactoriamente cada día, ya ha salido del hospital.

Al mismo tiempo, un familiar de una amiga mía se enfermó gravemente, oramos también como comunidad por la salud de él, pero el desenlace fue diferente, él falleció.  ¿Diremos entonces que Dios quiso obrar un milagro en el primer caso y que no quiso en el segundo?, o acaso ¿fue que nos faltó fe para orar en el segundo caso y por eso fue diferente? Contestaremos con un no rotundo.

Dios muestra su Gloria en ambos casos, aunque nos cueste mucho comprenderlo cuando los resultados son diferentes a lo que nuestras oraciones pedían.  Es muy fácil Glorificar a Dios cuando vemos una curación que supera toda expectativa, nos cuesta mucho darle Gloria cuando la vida sigue su curso natural.  Sin embargo creo firmemente que Dios mostrará su poder en la familia de mi amiga, que esa circunstancia que es dolorosa producirá frutos en fe y en amor, que en esta circunstancia Dios quiere mostrarnos que para el cristiano el dolor existe, pero tiene una mano poderosa que lo sostiene, un refugio al que puede acudir, el cristiano sabe en los momentos de angustia que puede acudir al consuelo de Dios, que cuándo más débil se siente, más libertad deja para que Dios le muestre su misericordia y lo mantenga firme, cuando la fuerza humana es insignificante ante el dolor.

En la Biblia mencionan que Jesús hacía curaciones milagrosas para que la gente creyera, tal vez eso es lo que pasa con los milagros, hemos olvidado que son un recurso para aumentar nuestra fe, no una transacción.  Nos hemos quedado esperando que Dios haga cosas sorprendentes para deslumbrarnos, nos hemos olvidado que el punto importante no es el milagro mismo sino como esa acción transforma la vida de las personas, lo cual nos deja ciegos para el milagro cotidiano y también ciegos para el que yo considero el milagro más sorprendente, que Dios cambie el corazón de una persona y la convierta para seguirlo a Él.

Seguiré diciéndole a mi profe que Si creo que Dios hace milagros, que oramos a Él y Él es capaz de cosas poderosas y simples, curaciones sorprendentes y amaneceres bellísimos, y que a veces actúa de maneras que no comprendemos, pero ciertamente estamos en sus manos amorosas y siempre cuida de nosotros.

Anuncios

Un comentario en “Los milagros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s