Un día normal

Así se llama un trabajo de Juanes, creo, y así son la mayoría de mis días, y este día 16 de junio pasó por normal pero digno de recordar.

Comenzó normal, con Manchas no dejando dormir y en consecuencia yo levantándome tarde, mal presagio teniendo en cuenta que debía terminar el diseño de unas tarjetas de presentación, para promocionar un emprendimiento que estoy desarrollando, que finalmente no usé, pero a la 10 am yo no era vidente para saberlo.

Luego, mientras contesto unos correos y resuelvo par bobadas del trabajo (me habían dado permiso para no ir, después les digo porque), me llega un correo de una persona que no me hablaba hace más de dos años, lo abrí, lo respondí y cuál fue mi sorpresa al encontrar justamente un par de minutos después el correo de una persona a la que yo no le hablaba hace más de un año, y que por el tema de su correo me era necesario contestarle; que curioso, justamente el fin de semana pasado a raíz de una dificultad entre dos personas que conozco les insistía que hay que tratar con misericordia al otro y perdonar….. mientras me preguntaba si yo debía volverle a hablar a esa persona. Suele suceder que cuando exhortas a alguien, tu mismo sales exhortado.

Veo entonces un post en Facebook, de un hermano de comunidad informando de la cancelación de la asamblea del sábado, motivo partido, y manifiesto abiertamente mi inconformidad con lo que considero idolatría y quedarse en casa mientras los vándalos salen a la calle. Total, era una decisión tomada por altas esferas, nada de lo que yo diga cambia nada, conclusión, si soy fanática, y tengo muy claro a quien corresponde mi corazón.

Luego de terminar las tarjetas y hacerme el afeite que rara vez, la cepillada del pelo, la sombra, el rubor, el vestido, salgo para Parque Explora ansiosa y feliz de asistir a TEDxMedellin, del cual me había ganado un par de boletas en un tweet-blog concurso y donde me esperaba impaciente mi cumplida amiga Pao.

Entramos al evento, llegué a la hora rayada, nos ubicamos delante y saco mi iPad para dedicarme feliz al mundo del tweet-chat, con menoscabo de mis amigos en Facebook porque mis cuentas están conectadas.

La experiencia TEDxMedellin puedo decirla de lo más variopinta, teniendo en cuenta que para el citado concurso me vi cómo unos 6 TEDx, tenía muy claro lo que quería y no quería allí, de hecho esa era la pregunta del concurso, y puedo decir que no vi algunas de las cosas que deseaba, como espacios como el “seis o nada” que hacen en los descansos de TED para que la gente coma obligatoriamente en grupos de 6 y se conozcan, el streaming estuvo fatal, y bueno, ya por preferencia personal, no disfruté para nada lo musical porque era regaetton, lo otro que ya yo sabía es que el evento se programó de una manera muy exclusiva, y eso sacó buena ampolla en tweeter, especialmente por un joven periodista al que no dejaron ingresar, mala nota. Que si me gustó, los conferencistas inspiradores, como Xandra Uribe que nos dió un frasquito de burbujas para reventar, y el video de un profesor explicando cómo calcular la velocidad de la luz, con una pasión que quiero para mi, mientras el traductor a gatas…. Pobre hombre, alguien debió hacerle el favor de mostrarle el video durante el ensayo del día anterior.

Aprendí ideas interesantes y sencillas, como que a veces perseguimos el objeto equivocado del deseo o nos hacemos las preguntas equivocadas, también me dediqué por primera vez a hacer un despliegue vía tweeter de mis opiniones, en una nueva extraña vena de comunicación en tiempo real.

En un momento, mi mejor amiga Pao dejó caer mi iPad y reconozco que me puse muy molesta pues titiló par veces y temía lo peor, pero como ya soy una persona más ecuánime, sólo dije, tengo rabia, no me preguntes más por el asunto. Luego una muchacha frente a nosotros dejó caer el iPhone de un muchacho, yo pude sentir empatía por ellos y reirme, y dejar el incidente de la caída atrás (y el bicho no ha vuelto a titilar).

Cuando el evento terminó, la idea era hacer contactos, pero Pao se tenía que ir a predicarle a unos grupos, algún día escribiré sobre mi amiga Pao. Yo me encholé en la conversación con Juan David, a quien conocí hace como tres semanas, y bueno, no repartí media tarjeta, pasé un rato interesante, conocí al nuevo director de Ruta n, que pena que no fuera ya Andrés Montoya, que es mi persona favorita, aunque ni me conoce, o bueno si, pero con seguridad no se acuerda, tal vez algún día escriba de él. Y cuando ya me sentí fuera de lugar me fui, a esperar 20 min en la puerta de la emisora a que alguien abriera.

Y cerré mi día normal fertuliando, haciendo lo que cada jueves normal, hablando de Dios por la emisora, con dos excelentes profes que me enseñan y me edifican cada semana.

Tal vez lo que hace este día normal tan especial es todo lo que pude aprender de mi misma y de los otros en tan corto tiempo, hoy fue un maravilloso laboratorio humano donde experimenté de primera mano como impacto en otros y como ellos lo hacen en mi. Este aprendizaje es invaluable para las nuevas cosas que planeo para mi vida.

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