De prótesis mamarias y paros armados

Ayer se quejaba en su cuenta de Twitter Juan Gossain @DonJuanGossain porque los medios se habían dedicado a hablar de los problemas con las prótesis mamarias PIP y no del paro armado al que los Paramilitares nos sometieron en varios municipios del país.

Gossain es un periodista por el que siento profundo respeto, no solo por su larga trayectoria, sino también porque desde la silla de su experiencia, puede sin ningún sonrojo y con un gran estilo macondiano, llevarnos al fondo del precio de un galón de gasolina o hacer un llamado público a la indignación cuando toneladas de mercados para los damnificados del invierno son dejados a que se pudran, sin el menor remordimiento por el prójimo por parte de los gobernantes de turno.

Hay una parte que comparto con Don Juan con respecto a esto, y es nuestra cultura de la noticia ligth, de cubrir la realidad con reinados y carnavales, que si bien ayudan al turismo, también hacen parte del circo que se le da al pueblo, porque ciertamente el pan ya es poco. Además de la tendencia mediática que nos queda de rezago del anterior gobierno, de visibilizar solo lo horrendo de uno de los actores del conflicto, llámado guerrilla, y suavizar u omitir cómplicemente las atrocidades del resto, llámense ahora BACRIM, sean paramilitares o miembros de la fuerza pública totalmente desviados. Este pueblo aún no abre los ojos que violentos son todos, que cerrando los ojos para no ver a algunos no dejan de hacer daño, sin importar de dónde venga la agresión, daña lo mismo.

Pero hay un punto en el que no estoy de acuerdo con Don Juan, y es el de restarle importancia al asunto de las prótesis mamarias. En una cultura como la nuestra, donde al cuerpo de la mujer se ha modificado y comercializado de la manera como se ha hecho, la cantidad de mujeres potencialmente afectadas hacen que esto termine siendo un asunto de salud pública. Así como cuando alguien vende alimentos con algún tipo de contaminación, esta vez la contaminación la pusieron quirúrgicamente en el cuerpo de las mujeres, y al parecer hombres también porque no solo fueron prótesis mamarias, sino también nalgas y pectorales.

Yendo más allá de la opinión de Don Juan, y pasando al ciudadano que tiene un computador y suficiente habilidad para poner un comentario en un artículo de un diario, es sorprendente el nivel de agresión que uno ve en las participaciones de los lectores en las ediciones web. En este asunto de las prótesis no dejo de quedarme atónita con los hombres que escriben insultos hacia las mujeres que se han hecho cirugías de este tipo, la cosa no baja de “perras” “gasolineras” “acostarse con alguien para conseguir un puesto” “con mis impuestos no voy a pagar unas tetas que no disfruté” y más, y más, que uno casi no puede creer que el colombiano por encima del promedio (porque esta gente tiene computador y acceso a internet) sea capaz de tanta violencia verbal.

Esta gente opina que el periodismo ligth debe estar muy preocupado porque muchas de las presentadoras se hicieron cirugías, que les paguen la cirugía de cambio los traquetos que se las hicieron poner en primer término, pero para mi todas esas expresiones no son más que afirmaciones de una sociedad que ha devaluado totalmente el cuerpo de la mujer, tanto los hombres que lo han vuelto un objeto de comercio, como las mujeres que han permitido que se les comercialice.

Estoy yo a favor de las cirugías estéticas, puedo decir ciertamente que no desde mis 70kg de peso y que la única cirugía estética (según las EPS) que tengo es por miopía y astigmatismo; alentaría a alguna de mis amigas a que se hiciera una, tampoco, mejor le recomendaría a mi terapeuta para que la apoye en el desarrollo de su amor propio. Pero aunque yo no las promueva, puedo distinguir claramente que estos comentarios sobre quienes se han operado, revelan un soterrado odio contra las mujeres, ciertamente por querer ellas cumplir los estándares de una sociedad corrupta por la mentalidad del narcotráfico.

Tal vez esto sea solo otro síntoma de que nuestra sociedad está permeada por la violencia a lo largo y a lo ancho, en lo público con paros armados, en lo doméstico con la agresión verbal hacia las mujeres. Tal vez nuestra sociedad no podrá cambiar ese panorama, hasta que renuncie a la violencia pública y la doméstica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s