Al otro lado

Una mujer, dos niñas y dos perros, ellas sentadas en la hierba, plácidas, los perros saltando, tomando el palo que les tiran y volviéndolo a traer.

Que hermosa visión, que instante de paz y sosiego, no se echa de ver, que una cuadra más abajo, el tránsito enloquecido es un estruendo de pitos y motores.

Se escucha el agua bajar serena a un lado, del otro lado de la cerca. El sonido atraviesa tranquilo alambres y púas, el viento pasa con él sin inmutarse. Las voces de este lado lo acompañan.

Vienen aromas de perfumes de mujer, de rastros de comida, cómo me gustaría que también oliera a los árboles que veo del otro lado, a las escasas flores que veo.

Ellas se levantan de la hierba, tal vez se van, yo, pronto haré igual.

Que maravilloso momento de sencilla nada, de solo contemplar lo cotidiano y extasiarse.

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