Aprendiendo, lentamente

Me he levantado casi atontada, como si en lugar de dormir hubiese llorado toda la noche, rendida, absolutamente callada y sin saber que decir.

Creo que no había dado cuenta de mis sentimientos con tanto detalle a nadie en mucho tiempo, sé que me trataron con gran delicadeza, pero el ejercicio mismo del voltear el corazón con el forro hacia afuera y mostrar todo lo que tiene por dentro es extenuante.  Nuevamente me sorprende lo frágil que soy en estos temas, nada de lo que sé, nada de lo que me he agenciado para resolver mi vida responde si quiera en mínima medida, responde en el más mínimo detalle este aspecto, y lo más grave de todo, es que esto traspasa todo lo que soy, esta adherido a cada acción que tomo.

¿Qué sigue después de esto?, no sé, se transforman los sentimientos, seguramente si, agradezco lo que me hicieron ver, ciertamente también.

Me metí en todo esto como una escuela de sentimientos, dije que quería darme permiso de sentir, después de seis años de negarme absolutamente a todo, estoy aprendiendo muchísimo sobre lo que siento, observarme a mi misma como reacciono a cada evento, gozarme la alegría que surge, una suerte de esperanza recobrada, sentir la impotencia también, la limitación que me es tan familiar, en esta ocasión no quise negarme a nada.  Pero como este es un asunto con referente externo, pues tarde o temprano iba a ser evidente desde el otro lado, en algún momento el río iba a desbordarse y lo iban a llamar a regresar a su cauce.

Doy gracias porque me condujeron de vuelta de forma delicada y amorosa, aunque todavía no sé la implicaciones prácticas de este evento, si me van a sumar limitaciones en tiempo y en espacio, si me van a comenzar a tratar con pinzas, era parte del riesgo que tomé, he de asumir las consecuencias esperables como un hecho natural.

Fue también útil recordar, porque este ejercicio me ha llevado literalmente a releerme, a las cosas que escribí hace mucho tiempo, que este sentimiento que creía tan nuevo, realmente no es más que un viejo sentimiento, que ya había descrito y escrito antes, antes de conocer el lenguaje del cuerpo que tanta confusión me causó.  Ahora sé que eliminado el lenguaje del cuerpo, regreso a lo que fui al principio, suena desalentador, pero no he creado conductas nuevas, solo he regresado a las antiguas.  Pasmoso, casi desesperanzador, pero necesario como ejercicio de mirarme a mí misma, conocerme, comprender por qué hago lo que hago y espero, de algún modo, no sé como, aprender a sentir y sentirme de forma distinta.

Necesitaba hablar con alguien de todo lo que me estaba pasando, el ejercicio dialéctico me ha servido a mi siempre para quitar el velo sobre las cosas que me digo para tratar de creérmelas, sobre las cosas que ni nombro porque causan casi pánico, las palabras han sido modos de hacer tangible lo inexplicable, comunicarme a mí misma, como si fuese otra, lo que ocurre en esa parte de mi que no sabe hablar, solo sabe sentir y anda confundida la mayor parte del tiempo, cuando no amordazada.

Fue una ganancia de más hablar con la persona directamente involucrada, probablemente a pesar de esa persona, porque estos procesos causan una incomodidad difícilmente descriptible en el otro, también he estado de ese lado, y como dije alguna vez, nadie en sus cinco rechaza a otro de buen ánimo, si uno tiene siquiera mínima empatía por el otro sabe que la está pasando mal, uno hace lo que tiene que hacer, pero no por placer, sino por mera responsabilidad.

También le agradezco muchísimo, que a pesar de estar implicado, tuvo el grato gesto de salirse del escenario y ayudarme con el decorado general, con el asunto estructural que me conmueve.  Supongo que lo hizo, porque es una persona sensible y buena, y porque ha experimentado en carne propia lo que yo siento, le ha desgarrado la vida el mismo dolor general.

Me queda como una rayita de carga y son las 7:25 am, hay que pasar este día con dignidad y calma, y todos los que vendrán después, con lo que traigan en sí mismos.

Esta es mi escuela de sentimientos, vine a aprender lo que necesito aprender, por ahora solo estoy recordando, ya llegará el momento de saber suficiente para crear algo nuevo. Quiero seguir aprendiendo y graduarme algún día, cuando todo esto sea natural, cuando ya no necesite más asociarlo al dolor, cuando esta parte mía, sea finalmente redimida por el Dios en el que creo.

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