Pobres palabras

Uno se pasa la vida callando cosas,
esperando momentos adecuados para decirlas,
aguardando la oportunidad precisa,
ocultando palabras detrás de otras palabras.

Uno termina mintiendo de tanto silencio,
cuando lo que se debió haber dicho
se dice a destiempo
y la palabras terminan haciendo daño.

Es como cuando tienes una gasa pegada de una herida,
a veces es mejor tirar con todas tus fuerzas,
que el dolor agudo dura menos
y la sangre finalmente en un punto para de salir.

Lástima de las palabras silenciadas
y de los destinatarios que no las recibieron,
pobres palabras atropelladas
y de los destinatarios que las resintieron.

Tristes palabras huérfanas
que olvidamos para siempre decir
y de los destinatarios que siempre las esperaron
y se marcharon sin recibirlas.

Angustiosas palabras encarceladas
para siempre en la garganta
y de los emisores que siempre tuvieron miedo
y jamás llegaron a pronunciarlas.

Lejanas palabras olvidadas
de tanto no decirlas
y de los silencios prolongados
que reemplazaron a las palabras.

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