Las cosas que es necesario callar

Soy una ferviente impulsora de decir siempre la verdad, que es mejor tener toda la información sobre la mesa, que no me gusta la gente con agendas ocultas, que es mejor quien te dice lo que piensa, tal cual como lo piensa, por grosero que parezca, porque por lo menos sabés a que atenerte.  Si, así soy, pero de un tiempo para acá me estoy percatando que a pesar de mi gran deseo de que todos mostremos las cosas tal cual como son, yo misma estoy comenzando a callar cosas.

¿Será que la edad me llenó de excusas? No sé, pero hay situaciones en las que decir lo que sientes básicamente no aporta nada al asunto.  ¿Que sería bueno que los demás supieran lo que pasa por tu cabeza?, llega un punto en te das cuenta que tampoco, especialmente cuando tus pensamientos no van a cambiar para nada lo que ocurre, o en el peor caso, terminarían produciendo afectos adversos para los involucrados.

Solo ha habido un aspecto en el cual desde siempre he sabido que se debe callar, y es cuando lo que sé no me pertenece.  Yo puedo soltarte el despropósito más grande, siendo mío, porque yo misma soy responsable de lo que digo y sus consecuencias, pero cuando lo que conozco no me pertenece, entonces callar no es una opción, es mandatorio.  Y si alguien necesita saberlo, gentilmente le indico que vaya a la fuente de la información y pregunte por sí mismo.

Y volviendo a las cosas que si son de mi dominio, pero, siempre resulta un pero, que hasta se me ha somatizado en un dolor físico, que me duele literalmente la boca de callar ciertas cosas, recién me di cuenta de donde provenía el dolor y la tensión que lo está causando.  Si yo fuera la misma de hace unos años, hubiera dicho tantas cosas, hubiera expresado tanto, pero, la que soy ahora, que sabe que no tiene nada que ganar y mucho que perder, se queda calladita, mira no más por encima de la barricada que ponen sus manitos sobre su boca para no llegarla a abrir.

Supongo que lo que espero es que el tema expire, si, ciertas cosas que callamos también se les vencen los términos, como a los procesos judiciales, mueren de cansancio o de no tocarse nunca, ciertos tópicos cuando dejan de mencionarse es como si murieran.  Fallecen allá, afuera, detrás del cerco de mis dientes siguen tan vivos, pero, siempre resulta un pero, afuera de ese cerco no hay quien quiera sentirlos con vida en sus oídos.

Y no se trata de decir a algunos unas cosas y a otros otras, en una especie de mentira selectiva, es llegar al punto de no decir nada a nadie, salvo tu almohada, salvo tu gato, salvo el Espíritu Santo.

Solo se espera el momento en que lo que pudiera decir ya no signifique nada, ya no conlleve a nada, ya no implique a nadie.  Y mientras tanto, hacer consciente la contractura mandibular, para que deje de doler tanto la cara, porque no hay ningún indicio que proponga, que decir algo de ciertas cosas sea bienvenido para ser escuchado.

Ah si, sigo siendo honesta en lo que hablo, pero no lo negaré, me he vuelto como tantos, mintiendo con lo que nunca digo.

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Un comentario en “Las cosas que es necesario callar

  1. yo hace rato que no digo lo que pienso, trato de ser lo más concreto y sencillo que pueda: por que se puede caer en mentiras y engaños sin percatarlo, en fin, creo que lo mejor es ser discreto y sincero sin caer en los insultos y en las mentiras (aun que creo que es imposible).

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