El momento y la palabra correcta, suelen no existir

En muchas cosas me he pasado buen tiempo aguardando el momento adecuado para hacer ciertas cosas, para decir otras. He guardado silencios graves, también agudos, esperando a que sean las condiciones para decir ciertas cosas.

¿Y qué resulta después de todo eso? Que el tiempo no llega, que todo se desvanece, y la palabra adecuada jamás se dijo, el silencio fue la única cosa que se entregó esperando el momento de hablar.

¿Diré entonces que debo apresurarme a decir lo que sea, cuando sea, como sea? Ciertamente tampoco creo que ese sea el curso de acción, la palabra poco meditada suele causar estragos de grandes proporciones, que el silencio prolongado, si bien incómodo, ulcerante y contracturador, no produce. Esto no es un impulso a la impulsividad, pero si un incentivo al dejar de aguardar por siempre.

Tal vez si el momento no es ahora, es porque la palabra correcta no existe, porque es mejor desistir de decirlo, claudicar en preparar discursos que nunca van a proferirse, en componer poemas que no van a declamarse.

Cuando el momento aparezca, si es que ello ocurre, aparecerá el verbo, tranquilo y sosegado, en su punto y ritmo correcto, con el acento y cadencia adecuados. ¿Para qué preparar mil veces el discurso que se convirtió en balbuceante e ininteligible retahíla? ¿Para qué explayarse preparando palabras que la sorpresa y el sobresalto atropellarán en una sucesión de sonidos nerviosos e incomprensibles?

No hay que pensar tanto, no hay que medirse tanto, y a veces, ni siquiera hay que decir nada.

Lo largamente callado, tal vez mejor así está, tal vez mejor es que nunca se sepa.

Hay oídos que no quieren escuchar ciertas cosas, el momento para decirlas no aparecerá, mejor dejarlos imperturbados, ignorantes, apaciblemente ajenos.

Y nuestros labios, silenciosos, inmóviles, sutiles, ya irán olvidando las palabras que no se dijeron. Porque si seguimos pensando en ellas terminarán siendo dolores innecesarios. Nosotros tampoco necesitamos el eco de las palabras omitidas, es mejor desacostumbrarnos de ellas hasta llevarlas al final reposo del olvido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s