Poco sencillo

Quererme ha sido históricamente una tarea compleja, creo que hasta mi madre ha tenido dificultades para hacerlo.  Si bien en alguna época me pareció de lo más normal ser de carácter espinoso, ya no me precio del esfuerzo extra que implica tenerme afecto.  Hubo una época de mi vida donde inclusive pensé que era necesario estar sensiblemente perturbado para saltar por encima de todas las barreras y llegar hasta mi, ahora solo pienso que es necesario tener capacidad de correr algún tipo de riesgo para darse a tal tarea.

Puede que yo no sea más compleja de querer que cualquier otra persona, pero dado que estoy más cerca de mí misma tengo más datos sobre el particular.  Antes solía probar a la gente infinitamente, confirmar una y otra vez si estaban dispuestos a elegirme, exámenes que todos fallaron miserablemente, porque era tomarles lección de un tema que jamás nadie les enseñó ni mostró como hacerlo.

Diré a mi favor que eliminé ese requerimiento injusto, y que ya permito que el otro elija si quiere o no, sin buscar confirmar su capacidad, valiéndome solo de lo que en sí mismos hagan, no de la expectativa que tenga yo de sus acciones.

También hubo un tiempo que esperé que personas específicas hicieran saltos al vacío por mi, sin darles el menor indicio de que yo estaría del otro lado del abismo esperándolos.  Siempre estuve disponible en el otro extremo, pero como nunca lo dije, los otros en un arrebato de sensatez, jamás cruzaron por mi.  Los desdeñé por eso entonces, pero ahora solo pienso que no hacían otra cosa más que protegerse a sí mismos.

Sin embargo hay rasgos que todavía no cambian, persiste un asunto de fondo que tiene relación con quien soy, todavía prevalece en mí un rasgo de inestabilidad de ánimo poco agradable, que si bien atenuado, mucho conocen los que mucho me conocen, que las más de las veces me conduce a tener que ofrecer excusas por lo que en principio ni debió hacerse, una impulsividad residual, una volubilidad soterrada, una insostenible impredecibilidad (no sé si la palabra es castiza) que tristemente deja al otro al borde del desconcierto, y usualmente por su propia salud, elige retirarse.

Esa es posiblemente la última barrera que me queda, el foso alrededor del castillo que todavía tiene cocodrilos asesinos, que impiden que cualquiera sensato se quede.  Es una pena, hay jardines lindos dentro, pero no ha sido posible eliminar todos los cardos.

Ya no espero que nadie se exponga a estas cosas por mi, aunque a veces lo desearía, sé que no sería sano para nadie golpearse voluntariamente contra un muro que cambia de forma de tanto en  tanto y ocasionalmente se arma de púas.  Yo misma tampoco lo haría por otro, a menos que el otro corriera peligro de muerte, y bueno, yo por ahora sigo muy viva, aquí metida en mí misma pero respiro.

Si, uno va llegando a ciertas edades y a ciertas conclusiones, que explican porque uno está aislado del mundo.  Se ve lindo el mundo desde la torre, a veces alguien viene de visita y tomamos el té, pero nadie quiere tomar residencia; y yo, muy a mi pesar, comprendo porque quieren quedarse fuera, pero por lo pronto no encuentro ningún remedio para ello.

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2 comentarios en “Poco sencillo

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