Fui yo

Finalmente fui yo. Fui yo quien creyó ver en ti el compendio de todo lo que buscaba, la que creyó que tenías toda intención sana, que nada en ti tenía sombra de duda y menos asomo de mala intención.  Fui yo quien omitió la información evidente, quien no quiso ver hacia adelante y hacia los lados antes de cruzar la calle.  Ahora estoy, tirada sobre el pavimento, mirando hacia arriba, todavía tratando de dilucidar qué fue lo que me golpeó.

Fui yo quien se perdió en tus ojos y no quiso atender a lo que tus palabras decían al mundo, que excusó cada comportamiento indiciario, cada circunstancia consistente con cuánto yo no quería creer, simpático que terminó siendo el desenmascaramiento de tu entorno lo que me llevó a abrir los ojos, dime con quien andas….. y te diré la clase de licencias que te permites y validas por buenas.

Una vez pasa esto, viene la siguiente pregunta ¿Con qué cara voy a verte la próxima vez que te encuentre? misma pregunta sobrepuesta tiempo atrás sobre otros rostros, que superaron mi asombro, excedieron mi confianza, o en quienes deposité más de la debida.  ¿Fingiré entonces ignorancia? ¿Seré capaz de ocultar el profundo desencanto? ¿Habrá manera que no se me escape por el rabillo del ojo la suerte de desconcierto profundo, la pérdida de la falsa inocencia?

Ah, y pensar que mi mano quiso buscar tu mano, que mis ojos buscaron tus ojos, mis palabras tus palabras y en lugar de encontrarlas se enredaron en un gran simulacro, donde encontré una mano que no era la tuya, unos ojos empañados por la obnubilación mía, unas palabras de susurrador de caballos, que parecían confortar, que se escogían cuidadosamente para enmarcar un personaje preciso, una charada que diré para no perturbarme más, no era calculada, pero si totalmente articulada en una actuación pulcra, bien elaborada, dispuesta para deleitar al más selecto público.

En últimas y como siempre, fui yo.  He sido suficientemente sensata siempre para darme cuenta sobre estos sucesos que no es el accidente quien los conduce, que uno es totalmente cooperante en esta suerte de engaños, porque en el fondo uno deseaba serlo, deseaba creerse el cuento, desesperadamente buscaba fugarse de la fría realidad en una tibia complacencia de los sentidos.  Y funciona, de hecho, pero como todo anestésico, tiene efecto limitado en el tiempo, y al aplicarlo por periodos prolongados, va perdiendo paulatinamente el efecto.

Fui yo, es una pena que tu, nuevamente un tu puesto sobre otro diferente, seas el mismo tu, que tantas veces voluntariamente he buscado me decepcione.  Vicios de fondo ocultos tras vicios de forma, y qué linda forma era la tuya, pero ya la caparazón no alcanza para albergar toda la tortuga, posiblemente ella morirá.

Fui yo, por antítesis a las canciones irresponsables que culpan al otro y evitan asumir la responsabilidad propia.

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