Responsabilidad

Soy responsable de mí misma, de todo cuanto me ocurre, soy consciente de ello casi desde siempre, no tuve nunca el recurso de culpar a nadie más, ni al destino, ni al tercero, ni al altísimo, solo comprender se recibe el resultado de lo decidido, de lo actuado, de lo omitido.

Pero ese pensamiento a veces se ve amenazado, cuando la acción de alguien, con pleno conocimiento, trunca tus expectativas, pero igual, al final depende de mi el resultado, el otro podrá causar daño, inclusive irreparable en sí mismo, pero como asumo el daño y como construyo después de él, sigue siendo de mi propio pecunio.

Sin embargo a veces, las ocasiones de la desesperanza, si quisiera un escapismo de mi eterna certeza, una rendija por la cual culpar a propios y extraños por cualquier vicisitud, poder descargar en otros hombros cuanto a mi corresponde, a ratos, me gustaría, alguien más expiando mis culpas, haciéndose cargo de algunas de mis pobres decisiones.

Por breves instantes envidio a la gente que saca el cuerpo a todo y culpa a diestra y siniestra al mundo, capaz de mirarse al espejo y decir pobre de mi, todos los demás me han causado este destino, de sentirse desoladas pero en absoluto responsables de cuanto les ocurre. A veces las envidio, porque ser siempre responsable a ratos cansa, a ratos agota, a ratos entristece cuando unes el conocimiento de tu responsabilidad con el de tu incapacidad para mejorar ciertas cosas, que en últimas también son de propio resorte.

Para bien o para mal, esos instantes de inconsciencia duran poco, el rabiar termina conmigo asumiendo la única realidad posible, depende de mi.

Y si creo en Dios ¿Pienso acaso que algo depende de Él? Bueno, diré le dejo el campo de todo lo fuera de mi alcance, o sea lo que está fuera de mi, a Dios no le dejo la responsabilidad de mis actos, sino la acción sobre las mentes y corazones ajenos, el poder sobre las fuerzas de la naturaleza, aquello que en mi humanidad ni puedo, ni tampoco deseo hacerme cargo, pues no me corresponde.

Seguiré siendo responsable de mi, de cada pequeño parpadeo, de cada palabra dicha a tiempo o no, de cada acción acometida o reprimida, la vida que tengo hoy es la que me he agenciado, no hay mucho margen para la queja, soy lo que he construído, y si algo no me agrada, en la medida de mis recursos es mi deber transformarlo.

Quisiera decirlo hoy con la alegría debida, con una sonrisa de gratitud en la cara, bueno, aunque hoy la sonrisa me falte un tanto, permanecerá la gratitud, porque tengo una muy buena vida, porque abro los ojos y veo, las ventanas de la nariz y respiro, la boca y canto, puedo ver el fruto de mis manos.

Sé podría haber hecho muchas cosas más, o en mejores términos, o por muchas más personas, pero hoy solo puedo decir, hice lo que hice, tomé las que consideré mejores decisiones en su momento, ya la evidencia posterior haya demostrado lo contrario o confirmado su acierto.

Estoy en un punto de la vida donde necesito repensarme, decidir hacia dónde me dirijo, mis prioridades, las herramientas con las cuales construiré y las personas quienes deseo iniciar ese proceso, pero como siempre, tratándose de terceros uno manda las invitaciones por correo, el otro verá si las abre o no.

Es un tiempo de mirar hacia atrás, dar gracias, mirar el lugar que ocupo, dar fruto y mirar hacia adelante para dar nuevos pasos.

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Un comentario en “Responsabilidad

  1. Es por eso que las cosas tan importantes como el amor no se lo dejo ni al destino ni a las casualidades de la vida..

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