Robin Williams y la depresión que puede matar

A partir de su lamentable muerte algunos se han percatado que la depresión es un enfermedad que puede matar, esto me ha movido a escribirte a ti que sufres depresión, desde la mirada de quien la ha vivido, lo hago con sentido de urgencia, esto podría costarte la vida a ti mañana.

Yo he hablado sobre esto antes, desde el punto de vista de la paciente, de quien convivió con este trastorno por muchos años. Pero esta vez mis palabras van no dirigidas a las personas que rodean al paciente para que comprendan lo que sucede en su mente, no van dirigidas a quienes no tienen a nadie cerca que lo padezca y creen que es de mentiras, esta vez permíteme que te tutee, te hablo a ti que sabes lo que es esto porque lo llevas dentro.

Lo primero que quiero decirte es, eres una persona normal, con un trastorno emocional, tu no eres tu enfermedad, así como un paciente de cáncer no es un canceroso, es un ser humano que padece una enfermedad, que la tuya no se eche de ver no te hace diferente, eres un paciente como otros.

Lo segundo que quiero decirte es que no eres el único que padece esto, muchas personas lo hemos vivido, no eres un extraño, no tienes de que avergonzarte, así como un paciente de migraña no tiene que andarse excusando con nadie porque tiene un episodio, tu tampoco, tu no te creas la depresión, no te la inventas, ella tiene brotes, como cualquier otra enfermedad.

Lo tercero que quiero decirte, y en esto es donde más voy a ahondar, es que como cualquier paciente, tu responsabilidad es buscar tratamiento. Nos parece muy normal que alguien con un dolor agudo en el pecho concurra a urgencias porque teme tener un paro cardíaco, pero nos parece aterrador levantar el teléfono y hacer una cita con un terapeuta cuando llevamos varias semanas con un dolor emocional en el pecho que no se nos quita, nos creemos la idea de que “se pasara”. Amigo, amiga, nos pasa lo mismo que al paciente cardíaco, si no hacemos caso a los síntomas, esto nos puede costar la vida.

Mientras estamos inmersos en la depresión se nubla nuestro juicio, estamos tan acostumbrados a convivir con la tristeza permanente y sin causa alguna que creemos no hay otra forma de vida posible, nuevamente te digo, trátalo como un dolor del cuerpo, busca ayuda profesional, porque si es posible una vida diferente. Si tuvieses una herida que sangra todos los días en tu mano, que no cura sola, que con los cuidados que le das en casa de desinfectarla y lavarla no cierra, irías al médico, ¿Verdad? Si la herida está en tu corazón, si con los cuidados normales que pueden dársele de elaborar un duelo, estar en compañía de otros, de permitir que el tiempo transcurra, de hacer tus actividades normales, no cierra, también hay que acudir al profesional indicado.

Pero quiero advertirte algo, la tristeza en sí misma es normal, sentir dolor es natural cuando experimentamos una pérdida, una decepción, cosas de ese estilo. Lo que la convierte en una patología es la imposibilidad de apartarse de ese sentimiento aún cuando la causa origen desaparece. En pocas palabras, si tu pareja se va es natural sentirse triste, pero si esa tristeza te impide ir a trabajar o estudiar por varios días, si han pasado varios meses después del hecho y todavía estás en una posición cercana al día inicial, eso nos puede dar indicadores de no estar frente a un sentimiento propio de tu naturaleza humana, sino producto de la enfermedad.

Tal vez dirás, bueno, estar triste no daña a nadie, a los demás no les importa ni les afecta. Te tengo dos noticias: si, te daña a ti, te puede matar, y si, a quienes te aman si les importa y darían su mano derecha por ayudarte.

Pero tu y yo sabemos algo, ellos no pueden, porque el monstruo está dentro de ti, así que tu eres el responsable de encontrar como exorcizarlo.

Me dirás que es muy difícil y te concedo toda, toda la razón, pero lo primero que debes hacer es tomar el teléfono y hacer una cita con un terapeuta, es necesario dar ese paso para que de algún modo se vuelva sencillo. ¿Por qué te pido que hagas tu la llamada? Porque cuando la hace alguien por ti puedes encontrar una excusa para no ir, cuando la hagas tu hará parte de tu responsabilidad inmediata.

Te extrañará que no mencione directamente pedir ayuda a tus amigos, resulta que es muy probable que sean tus amigos porque comparten contigo rasgos del mismo trastorno, así que si bien no tienes que hacerlo todo solo, la compañía de los demás es importante, puedes pedirles que se mantengan cerca y es crucial mantener un círculo de apoyo afectivo, la responsabilidad sigue siendo tuya, ellos son soporte, pero no están encargados.

Ahora ¿Qué terapia escoger? Te diré algo, busca en las opciones que tengas, la terapia y el terapeuta adecuados los reconocerás por algo muy sencillo, siguiendo sus indicaciones obtendrás resultados con cambios concretos en tu estado. Siempre implicará que sigas indicaciones, sobre las cuales puedes tener criterio, puedes informarte sobre la conveniencia o no de tomar medicamentos antidepresivos, podrás consultar datos sobre la efectividad de la estrategia terapéutica que siguen contigo, pero es importante que le des tiempo a la terapia para causar efectos. ¿Cuánto tiempo? el que tengas disponible, no pierdas de vista que si tu depresión te está llevando a sentimientos de suicido lo tuyo es urgente, y como tal debe tratarse y el abordaje terapéutico debe dar cuenta de ello.

¿Por qué menciono esa palabra tan horrible? ¿Suicidio? Tu y yo sabemos los pensamientos que hemos tenido en la cabeza, no tienes que confesárselos a nadie, causa una vergüenza terrible, pero esa vergüenza está impidiendo que busques la ayuda terapéutica adecuada. Y te cuento algo, no eres la peor persona del mundo por pensar eso, eres un ser humano con una enfermedad que causa distorsión sobre la forma como percibes tu vida, por eso tienes pensamientos desmedidos, pero de nuevo, tu no eres la enfermedad y tu puedes mejorar y llevar una vida normal.

Puedo hablar de las terapias que funcionaron conmigo, que me han salvado la vida (las mencionaré al final) pero no todos los pacientes son iguales, lo más importante es que encuentres la que comience a generar cambios en ti.

Te pido que seas paciente, con varias cosas, principalmente con quienes te aman y asisten a tu enfermedad como espectadores, comprende que ellos no han vivido lo que tu, así que están desconcertados, pero, siempre pero, la fuerza que ellos tienen para ti es su amor, recibe eso, su amor, en medio de su enfado porque no te recuperas, en medio de su angustia porque temen perderte, recibe ese amor que sana, en medio de sus reproches que solo quieren decirte una cosa: Te amamos, te queremos con vida y sano.

Sé paciente con los resultados, celébrate tus logros, ve despacio pero avanza, sé paciente con tu ritmo, sé paciente con tus reveses, sin dejar de fijar la vista en tu objetivo: La sanidad. Comienza a conocerte, identifica tus estados de ánimo, para que comiences a diferenciar los efectos de la enfermedad de las emociones naturales.

Sé paciente con los ignorantes, los que no saben que esta enfermedad existe y te critican, sé paciente pero edúcalos, dales información sobre lo que no conocen, no necesitas contarles tu vida, solo remítelos a la realidad, a la literatura científica, o a veces solo ignóralos, sus voces sin amor son solo voces, cierra tus oídos a ellos.

Sé paciente con tu terapeuta, a veces también se sentirá frustrado contigo, pero es tu aliado, y si su enfoque terapéutico no genera resultados después de un tiempo prudente, habla abiertamente con él o ella de cambiar el enfoque o cambiar al terapeuta, sin amenazas, como quien le pide a un médico que necesita un especialista en otra área, no todos los tratamientos sirven a todos, pero hay que llevar el tratamiento por un tiempo para saber si causa efecto o no.

Además de la terapia, fortalece tu vida espiritual, realmente puedes llegar a ser una persona sana y tu aspecto espiritual tendrá mucho que ver en ello, no excluyas una cosa de la otra, una buena terapia debe fortalecer tu conciencia de humanidad, tu conciencia de valor único en tu persona, y es la experiencia espiritual la que nos permite reconocer la dimensión trascendente que en tu confusión actual es tan difusa.

No sé si tu quien lees esto crees en Dios o no, yo si, solo te diré algo, eres fruto del amor, y de ti se espera germine amor, para mi ese amor procede de Dios, que me ama sin límites ni reservas, tal vez tu no sabes de que te hablo, pero puedo asegurarte algo, eres un ser humano, único e irrepetible, en el universo entero no existe otro como tu, no nos prives de la maravilla quien eres, si te perdemos nadie hará lo que tu haces, nadie construirá lo que tu construyes, nadie amará de tu particular manera a quienes amas. Le haces falta a este universo, quédate con nosotros por todo el tiempo que sea posible. Esta enfermedad no tiene derecho a privarnos de tu extraordinaria presencia, haz lo necesario para quedarte.

Yo, quien no te conozco, te digo te amo, porque soy fruto del amor y tu también.

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Sobre las herramientas que me ayudaron en mi proceso.

– El libro “Las mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood.

– Terapia cognitiva comportamental.

– Teoría del guión mental.

– Mi experiencia espiritual como Católica Carismática

Esta es la página web del lugar donde recibí terapia, no fue el primer lugar al que fui, antes de llegar allí pasé por otras terapias que no me funcionaron, y leí muchísimo, muchísimo sobre trastornos emocionales para lograr comprender lo que ocurría en mi cabeza para poder comenzar a hacer algo con ello. http://triunfadores.com.co/home/

Esta es la página web de la comunidad Católica Carismática en la cual vivo mi experiencia de fe. Les confesaré algo, el director de la comunidad fue una de esas personas que ignoraban sobre la enfermedad y desde su buena fe creía que no existía, fui paciente con él, cuando fue necesario lo informé, y con el pasar del tiempo y la ayuda de otros miembros de la comunidad que tienen por especialidad la psicología las cosas cambiaron de tal modo que actualmente la misma comunidad ofrece seminarios sobre la depresión. http://www.minutodediosmed.org

Hay otro factor que quiero añadir ahora, me fue diagnosticado hace unos años una deficiencia de vitamina B12, a la cual no presté mucha atención hasta que me causó un episodio de desorientación y dificultad en el habla. Cuando comencé el tratamiento coincidió con la remisión de la depresión. Hay algunos estudios que indican un vínculo entre la falta de B12 y los transtornos depresivos. No puedo decir si eso aplica para todas las personas, pero en mi caso fue paralelo a la remisión de los síntomas.

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