Es oficial, tengo 40

En el huso horario donde vivo ya ha comenzado el 20 de enero de 2015, así que por calendario oficialmente he comenzado mi cuarta década.

Como nada de lo humano y lo natural se comporta en escalón sino en gradiente, he venido observándome estos últimos días, buscando a la mujer de 40 que definitivamente no hallo en mi, o seamos más precisos, al estereotipo de mujer de 40 que yo misma tenía en mi cabeza y no soy.

Tengo más energía de la que tenía hace un tiempo, aunque posiblemente menos resistencia física. Probablemente no puedo ya rayar el alba tirando código sin lamentarlo al día siguiente como si podía a los 30, pero todavía mi cerebro es capaz de resolver problemas de igual complejidad con la misma facilidad, de hecho ahora veo más soluciones que antes.

Tengo la fortuna genética de haber permanecido como una fotocopia de mi misma durante casi todos mis años de vida adulta hasta ahora, por lo cual sé que ciertas marcas que se espera uno tenga por la edad no las muestro, porque de cierta manera se espera y yo esperaba llegar con cierto aire cansino, cierta juventud desvanecida. Y pues que digo, sonrío más ahora que cuando tenía 20, me miro al espejo y encuentro más belleza ahora que cuando tenía 30, de muchos y múltiples motivos he florecido, me he expandido. No iré en contra de la biología, pero en ninguna etapa de mi vida antes he podido afirmar que me siento y luzco bella como ahora. Me tomó muchos años mirar mi reflejo en el espejo y reconocer que era yo, y que esa a quien veo allí me agrada y es hermosa, sé que para algunos también, y sé que no tienen que ser todos, primordialmente con que yo sea la primera de la lista es suficiente.

Estoy en un punto de la vida donde puedo hacer un cambio de carrera abrupto, o seguir dedicándome a lo mismo. Después de tantos años de cierto temor económico, teniendo posiblemente la menor cantidad de dinero en el banco que he tenido desde que comencé a trabajar, el miedo que ello me producía ya no me paraliza, miro al mundo lleno de posibilidades. No soy ingenua, vivo en un país donde llegas a mi edad y recelan contratarte; pero yo, sé lo que valgo y lo que puedo hacer con ello, y eso posiblemente es más poderoso que cualquier prejuicio laboral.

No quise hacer una gran fiesta, de hecho ni siquiera me compré un vestido nuevo, solo quise pasarlo exclusivamente con mi familia, haciendo cosas cotidianas, disfrutando la comida de mi madre, disfrutando a mi familia que sigue viva y completa, dando gracias por ello. Y mis amigos, quienes quieran festejarme, visitarme, llamarme, son bienvenidos. Sé con quienes cuento, quienes se alegran genuinamente por mi, quienes son mi apoyo, eso me lo han mostrado en el transcurso de la vida y se los agradezco. Hoy es un hito, que alguien inclusive lo pase por alto no afecta lo que haya sido conmigo antes.

Hay gente que a esta altura ya tendrá el sueño común, el marido, los hijos, será gerente de alguna vaina importante, miembro de alguna sociedad reconocida. Yo en cambio, me he dedicado a cometer buenos errores para no estar ahí, sabiendo que pude haber tenido todo eso elegí mis errores para estar donde estoy, y aunque no volvería a transitar por ellos, les agradezco inmensamente a todos y cada uno; sin sus rocas, sin su punzante dolor, sin su desaliento y desesperación, no habría aprendido cuán feliz es mi vida y de cuán poco de mis pobres decisiones depende ser feliz.

Hoy sigo siendo una hija de Dios, que se siente amada, que reconoce Su bendición en muchas cosas y está agradecida, que sigue aprendiendo como seguirlo y conformar su vida a Su voluntad, sin saberlo bien la mayoría de las veces, apartándose en ocasiones de Su gracia y sabiendo que no puede protegerme cuando me aparto de Su mano, pero infinitamente agradecida con su misericordia que me permite regresar cada vez a Su casa de Padre. Soy su niña aunque tenga 40, lo seguiré siendo sin importar cuántos años más viva. Ojalá todos para Él y para dar de lo que me brinda a quienes me rodean.

En el fondo de mi ego quisiera que me dijeran: Sabes, no luces de 40. Pero ¿Saben qué?, si luzco de 40, no hay otro modo de que pudiese ser quien soy hoy sin todos esos días vividos, sin este cuerpo que ha transitado todos esas horas, sin este cerebro que ha percibido, sentido y analizado todos esos segundos. Luzco de 40, y me lucen.

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