Palabras del Papa Francisco a la Renovación Carismática Católica del 3 de julio de 2015

Aquí una traducción de la publicación realizada por la página Zenit http://www.zenit.org/en/articles/pope-s-address-to-charismatic-renewal de las palabras que el Papa Francisco pronunció el viernes 3 de julio de 2015 en un encuentro con la Renovación Carismática Italiana. Yo las encuentro especialmente esperanzadoras en estos momentos.

Los miembros de la Renovación en el Espíritu Santo se reunieron con ocasión de la 38º Asamblea Italiana que tuvo lugar en Roma en Julio 3-4. La asamblea comenzó en la Plaza de San Pedro a las 4:00 pm con un evento ecuménico con el nombre “Formas de unidad y paz – Voces en oración para los mártires de hoy y para el ecumenismo espiritual”.  Presente en el evento, que se alternó con cantos y testimonios, estuvieron los Cardenales Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Kurt Koch, Presidente del Concejo Pontificio para la promoción de la unidad Cristiana y Angelo Bagnasco, Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, junto con Patriarcas Ortodoxos y de la Iglesia Católica Oriental, Obispos Anglicanos y Luteranos y Pastores Pentecostales.

El Papa Franciscó llegó a la plaza de San Pedro alrededor de las 6:00 pm y después de saludar al Presidente, Salvatore Martinez, y del testimonio de dos participantes de la asamblea, dio el discurso que se traduce abajo.

* * *

Amados Hermanos y Hermanas,

Buenas tardes y bienvenidos, Que el agua sea también bendecida porque el Señor la ha hecho. Aprecio mucho su respuesta a mi invitación hecha en el mes de Enero para encontrarnos aquí en la Plaza de San Pedro. Gracias por esta respuesta entusiasta y cálida.

El año pasado en el Estadio compartí con todos los presentes algunas reflexiones que me gustaría recordar hoy — porque siempre es bueno recordar la memoria — la identidad de la Renovación Carismática Católica, de la cual la Asociación de la Renovación en el Espíritu ha nacido. Voy a hacerlo con las palabras de Cardenal Leon-Joseph Suenens, gran protector de la Renovación Carismática, como él la describe en el segundo libro de sus memorias.

En primer lugar él recuerda la figura extraordinaria de una mujer que hizo mucho al comienzo de la Renovación Carismática, ella fue su colaboradora quien también disfrutó la confianza y afecto del Papa Pablo VI, Me refiero a Veronica O’Brien: Ella fue la que le pidió al Cardenal ir a los Estados Unidos para ver lo que estaba ocurriendo, para ver con sus ojos lo que ella consideraba el trabajo del Espíritu Santo. Fue entonces cuando el cardenal Suenens fue a conocer la Renovación Carismática, la cual él describió como una “Corriente de gracia”, y él fue la persona clave para mantenerla dentro de la Iglesia. En la Misa de del Lunes de Pentecostés de 1975, el Papa Pablo VI le agradeció a él con estas palabras: “En el nombre de Dios yo le agradezco por haber traído la Renovación Carismática al corazón de la Iglesia”.

Esto no es una novedad de hace algunos años, la Renovación Carismática tiene una larga historia y en la homilía de esa misma Misa, el Cardenal dijo: “Que la Renovación Carismática sea capaz de desaparecer como tal y sea transformada en una gracia de Pentecostés para toda la Iglesia; para ser fiel a su origen, el río debe perderse en el océano.”

El río debe perderse en el océano. Si, si el río se detiene el agua se vuelve estancada; Si la Renovación, esta corriente de gracia no termina en el océano de Dios, en el amor de Dios, ella trabajo para ella misma y esto no es de Jesucristo, esto es del maligno, del padre de las mentiras. La Renovación viene de Dios y va a Dios.

Pablo VI bendijo esto. El cardenal continuó diciendo: “El primer error que debe ser evitado es incluir la Renovación Carismática en la categoría de un Movimiento. No es un Movimiento Específico, la Renovación no es un movimiento en el sentido sociológico común, ella no tiene fundadores, no es homogénea e incluye una gran variedad de realidades, es una corriente de gracia, un renovado aliento del Espíritu para todos los miembros de la Iglesia, laicos, religiosos, presbíteros y obispos. Es un desafío para todos nosotros. Uno no hace parte de la Renovación, sino que, la Renovación se convierte en una parte de nosotros siempre y cuando aceptemos la gracia que nos ofrece a nosotros”

Aquí el Cardenal Suenens habla del soberano trabajo del Espíritu, quien sin fundadores humanos levantó la corriente de gracia en 1967. Hombres y mujeres renovados que, después de recibir la gracia del Bautismo en el Espíritu, como frutos de esa gracia dieron vida a Asociaciones, Comunidades de Alianza, escuelas de formación, escuelas de evangelización, Congregaciones Religiosas, Comunidades Ecuménicas, Comunidades de ayuda a los pobres y necesitados.

Yo mismo fui a la comunidad de Kkottongnae, durante mi viaje a Korea, y también visité Filipinas. Esta corriente de gracia tiene dos organizaciones internacionales reconocidad por la Santa Sede que están a su servicio y al servicio de todas sus expresiones a través del mundo: la “ICCRS” y la “Fraternidad Católica”. Esto es de algún modo la historia, la raíz.

El año pasado en el Estadio hablé también de unidad en la diversidad. Di el ejemplo de una orquesta. En Evangelii gaudium hablé de la esfera y del poliedro. No es suficiente hablar de unidad, no es cualquier clase de unidad, no es uniformidad. Dicho esto puede ser entendido como la unidad de una esfera donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencia entre un punto y otro. El modelo es el poliedro, el cual refleja la confluencia de todas las partes que mantienen su originalidad en él, y todos estos carismas, en unidad pero en su propia diversidad — unidad en diversidad.

La distinción es importante porque estamos hablando del trabajo del Espíritu Santo, no el nuestro. Unidad en la diversidad de expresiones de la realidad, tantas como el Espíritu Santo desee suscitar. Es también necesario recordar que el todo, concretamente, esta unidad, es mayor que las partes, y las partes no pueden atribuirse el todo ellas mismas. Por ejemplo, uno no puede decir: “Nosotros somos la corriente llamada Renovación Católica Carismática y ustedes no”. Esto no puede ser dicho. Por favor, hermanos, por esto, eso no viene del Espíritu. El Espíritu Santo sopla donde Él quiere, cuando Él quiere y cómo Él quiere — unidad en diversidad y en la verdad de que es Jesús mismos. Cuál es el signo común de aquellos que han renacido en esta corriente de gracia? Convertirse en nuevos hombres y mujeres, esto es el Bautismo en el Espíritu. Les pido que lean Juan 3, versículos 7-8: Jesús a Nicodemo, renacer en el Espíritu.

Hay otro punto que es muy importante aclarar en esta corriente de gracia: aquellos que guían. Queridos hermanos y hermanas, hay una gran tentación para los líderes — repito, yo prefiero el término servidores, aquellos que sirven — y esa tentación para los servidores proviene del maligno, la tentación de creer que ellos son indispensables, sin importar la tarea que sea. El demonio los lleva a creer que son ellos quienes ordenan, quienes son en el centro y por lo tanto, paso a paso, ellos caen en el autoritarismo, en el personalismo y no dejan a la Comunidad renovada vivir en el Espíritu. Esta tentación es tal como hacer “eterna” la posición de quienes se consideran a sí mismos irremplazables, una posición que siempre tiene alguna forma de poder o dominancia sobre otros. Esto es claro para nosotros: El único irremplazable en la Iglesia es el Espíritu Santo, y Jesús es el único Señor.

Les pregunto: ¿Quién es el único irremplazable en la Iglesia? [La Plaza: El Espíritu Santo], y ¿Quién es el único Señor? [La Plaza: ¡Jesús!]. Decimos que el Señor Jesús es el Señor, alabemos a Jesús, ¡Fuerte! ¡Jesús es el Señor! No hay otros. Han habido casos tristes en esta conexión. Debe haber un tiempo limitado en los puestos, los cuales son en realidad servicios. Un servicio importante de los líderes, de líderes laicos, es hacer de aquellos que tomarán su lugar al final de su servicio crecer y madurar espiritualmente, y en una forma pastoral. Es apropiado que todo servicio en la Iglesia tenga una fecha de expiración, no hay líderes vitalicios en la Iglesia. Esto sucede en algunos países donde hay dictadura. “Aprendan de mi, que soy manso y humilde de corazón” decía Jesús. Esta tentación, que es del demonio, hace de uno que vaya de siervo a jefe, uno que arrebata una comunidad, un grupo. Esta tentación también hace que uno se deslice hacia la vanidad. Y hay mucha gente –hemos oído estos dos testimonios, de la pareja y de Hugo– cuántas tentaciones llevan a hacer sufrir una comunidad e impiden hacer el bien, y se convierten en una organización como una ONG. Y el poder nos lleva — me perdonan pero voy a decirlo: Cuántos líderes se convierten en personas vanas? — ¡El poder nos lleva a la vanidad! Y entonces uno se siente como que puede hacer cualquier cosa, y entonces uno se desliza en lo material, porque el diablo siempre entra por el bolsillo, esa es la puerta de entrada del demonio.

Algo diferente son los fundadores quienes reciben del Espíritu Santo el carisma de Fundar. Porque lo han recibido ellos tienen la obligación de cuidar de ello, haciéndolo madurar en sus Comunidades y Asociaciones. Los fundadores permanecen como tales de por vida, concretamente, ellos son quienes inspiran, quienes dan inspiración pero dejan las cosas seguir adelantes. En Buenos Aires conozco un buen fundador, quien en cierto punto se convirtió en consejero, y dejó a otros convertirse en los líderes.

Esta corriente de gracia nos dirige hacia adelante en un camino de la Iglesia que en Italia ha dado mucho fruto, se los agradezco. Yo los motivo a seguir adelante. En particular, les pido a ustedes una contribución importante para estar comprometidos en compartir con toda la Iglesia el Bautismo que han recibido. Ustedes ha vivido esta experiencia, compártanla con la Iglesia. Y este es el servicio más importante — el más importante que puede ser dado a cualquiera en la Iglesia — Ayudar al Pueblo de Dios en su encuentro personal con Jesucristo, quien nos convierte en nuevos hombres y mujeres, en pequeños grupos, humildes pero efectivos, porque es el Espíritu quien opera.

No miren demasiado a tener grandes encuentros los cuales con frecuencia terminan allí, sino a “confeccionar” relaciones cultivadas desde el testimonio, en la familia, en el trabajo, en la vida social, en las parroquias, en los grupos de oración, ¡Con todos! Y aquí les pido que tomen la iniciativa de crear lazos de confianza y cooperación con los Obispos, quienes tienen la responsabilidad pastoral de guiar el cuerpo de Cristo, incluyendo a la Renovación Carismática. Comiencen a tomar las iniciativas necesarias para que todas las realidades carismáticas italianas nacidas de la corriente de gracia puedan unirse ellas mismas con estos lazos de confianza y cooperación directamente con sus Obispos, allí donde estén.

Hay otro signo el Espíritu en la Renovación Carismática: La búsqueda por la unidad del Cuerpo de Cristo. Ustedes, los Carismáticos tienen una gracia especial para orar y trabajar por la unidad de los cristianos, porque la corriente de gracia va a través de todas las Iglesias Cristianas. La unidad Cristiana es la obra del Espíritu Santo y debemos orar juntos — ecumenismo espiritual, el ecumenismo de la oración — “Pero, Padre, ¿Puedo orar con un Evangélico, con un Ortodoxo, con un Luterano?” — “¡Tu debes, tu debes! Tu has recibido el mismo Bautismo” Todos nosotros hemos recibido el mismo Bautismo, todos seguimos el camino de Jesús, deseamos a Jesús. Hicimos todas estas divisiones en la historia, por muchas razones, pero ninguna buena. Pero ahora, de hecho, es el tiempo en el cual el Espíritu nos hace pensar que esas divisiones no deben seguir, que esas divisiones son un anti-testimonio, y que debemos hacer todo para ir juntos. Ecumenismo espiritual, el ecumenismo de la oración, el ecumenismo del trabajo, pero de la caridad al mismo tiempo, el ecumenismo de leer la Biblia juntos… Ir juntos hacia la unidad “Pero Padre, ¿Tenemos que firmar un documento para esto?” — “Permítanse a sí mismo ser llevados hacia adelante por el Espíritu Santo: ¡Oren, trabajen, amen, y entonces el Espíritu hará el resto!”

Esta corriente de gracia va a través de todas las confesiones Cristianas, todos quienes creemos en Cristo – unidad primero que todo en la oración. El trabajo por la unidad Cristiana comienza con oración. Oren juntos.

Unidad, porque la sangre de nuestros mártires de hoy nos hace uno. Hay ecumenismo de sangre. Nosotros sabemos que cuando aquellos que odian a Jesucristo matan a un Cristiano, antes de matarlo no le preguntan: “¿Eres Luterano, eres ortodoxo, eres evangélico, eres bautista, eres metodista?” ¡Tu eres un Cristiano! Y ellos le cortan la cabeza. Ellos no están confundidos, ellos saben que hay una raíz allí, la cual lleva la vida de todos nosotros y es llamada Jesucristo, y que es ¡El Espíritu Santo que nos lleva a la unidad! Aquellos que odian a Jesucristo guiados por el maligno no comenten errores, ellos lo saben y por eso matan sin hacer preguntas.

Y esto es algo que les confío a ustedes, tal vez ya les he dicho esto, pero es una historia real, es una historia real. En Hamburgo, una ciudad de Alemania, hay un sacerdote parroquial que estudió los escritos para llevar a cabo la Beatificación de un sacerdote asesinado en la guillotina por el Nazismo. La razón: Él les enseñaba a los niños el catecismo. Y mientras él estudiaba, descubrió que después de él, cinco minutos después, un pastor luterano fue guillotinado por la misma razón. Y la sangre de ambos se mezcló: Ambos eran mártires, ambos eran mártires. Ese es el ecumenismo de la sangre. Si el enemigo nos une en la muerte, ¿Quiénes somos nosotros para estar divididos en vida? Dejemos al Espíritu entrar, oremos juntos y vayamos adelante todos juntos. “Pero hay diferencias” Dejémoslas de lado, caminemos con lo que tenemos en común, que es suficiente: Hay una Santísima Trinidad, Hay un Bautismo. Vamos hacia adelante en la fuerza del Espíritu Santo.

Hace pocos meses, hubo 23 Egipcios que fueron también decapitados en la playa de Libia, y en ese momento ellos dijeron el nombre de Jesús. “Pero ellos no eran católicos…” Pero ellos eran Cristianos, ellos eran hermanos, ¡Ellos eran nuestros mártires! — El ecumenismo de la sangre. Cincuenta años atrás, en la canonización de jóvenes mártires de Uganda, el Beato Pablo VI hizo referencia al hecho que sus compañeros catequistas anglicanos también derramaron su sangre por la misma razón, ellos eran Cristianos, ellos fueron mártires. Perdónenme, no se escandalicen, ¡Ellos son nuestros mártires! Porque ellos dieron su vida por Cristo y ese es el ecumenismo de la sangre — oren por nuestros mártires comunes.

Unidad en trabajar juntos, por el pobre y el necesitado, quienes también tienen necesidad del Bautismo del Espíritu Santo. Sería muy bueno organizar seminarios de vida en el espíritu, junto con otras realidades Católicas Carismáticas, para hermanos y hermanas que viven en la calle: Ellos también tienen un Espíritu adentro que los impulsa, así que alguien afuera debe abrir la puerta.

Parece que la lluvia ha parado. El calor ha terminado. Dios es bueno, primero nos dio calor, ¡Luego una buena lluvia! Él está con nosotros. Déjense guiar por el Espíritu Santo, por esta corriente de gracia, la cual va hacia adelante siempre en búsqueda de la unidad. Nadie es el jefe. Hay solo un único Señor. ¿Quién es? [La plaza: “¡Jesús!”] ¡Jesús es el Señor! Les recuerdo: La Renovación Carismática es una gracia de Pentecostés para toda la Iglesia. ¿De acuerdo? [La plaza: “¡Si!”] ¡Si alguien no está de acuerdo que levante la mano!

Unidad en la diversidad del Espíritu, no cualquier unidad — la esfera y el poliedro — recuerden esto bien, la experiencia común del Bautismo en el Espíritu Santo y el lazo fraternal y directo con el Obispo diocesano, porque el todo es mayor que la parte. Entonces, unidad en el Cuerpo de Cristo, oren juntos con otros Cristianos, trabajen juntos con otros Cristianos por los pobres y necesitados. Todos tenemos el mismo Bautismo. Organicen seminarios de vida en el Espíritu para hermanos que viven en la calle, también por hermanos marginados por muchos sufrimientos de la vida. Me permito recordar el testimonio de Hugo, el Señor lo llamó precisamente porque el Espíritu Santo le hizo ver la alegría de seguir a Jesús. Organicen seminarios de vida en el Espíritu para la gente que vive en las calles.

Y entonces, si el Señor nos da vida, los espero a todos ustedes en el encuentro de la ICCRS y la Fraternidad Católica, que ya están organizándolo, todos ustedes y todos quienes quieran venir a Pentecostés en 2017 — ¡No está muy lejos! — aquí en la Plaza de San Pedro para celebrar el Jubileo de Oro de esta corriente de gracia — una oportunidad para la Iglesia , como el Beato Pablo VI dijo en la Basílica de San Pedro en 1975 –. Nos reuniremos para darle gracias al Espíritu Santo por el regalo de esta corriente de gracia, la cual es para la Iglesia y para el mundo, y para celebrar las maravillas que el Espíritu Santo ha hecho en el curso de estos 50 años, cambiando la vida de millones de Cristianos.

And then, if the Lord gives us life, I expect you all together at the meeting of the ICCRS and of Catholic Fraternity, which are already organizing it, all of you and all those who wish to come at Pentecost in 2017 — it is not so far away! — here in Saint Peter’s Square to celebrate the Golden Jubilee of this current of grace — an opportunity for the Church, as Blessed Paul VI said in Saint Peter’s Basilica in 1975. We will gather to give thanks to the Holy Spirit for the gift of this current of grace, which is for the Church and for the world, and to celebrate the wonders that the Holy Spirit has done in the course of these 50 years, changing the life of millions of Christians.

Gracias de nuevo por haber respondido con alegría a mi invitación. Que Jesús los bendiga y que la Santísima Virgen los proteja, y por favor, no olviden orar por me, porque lo necesito. Gracias.

Después de la Bendición final, el Papa pronunció la siguientes palabras:

Y con Biblias, con la Palabra de Dios, vayan, prediquen la novedad que Jesús nos ha dado. Prediquen al pobre, al marginado, al ciego, al enfermo, al prisionero, a todos los hombres y mujeres. El Espíritu está dentro de cada uno, quien dese ser ayudado a abrir la puerta que le haga florecer de nuevo. Que el Señor los acompañe en esta misión, siempre con la Biblia en la mano, siempre con el evangelio en su bolsillo, con la Palabra de Cristo.

[Texto original en Inglés, traducido del Italiano por Zenit ]

[Traducción por mí misma]

LA ORACIÓN DEL PAPA

Durante el encuentro en la Plaza de San Pedro con la Renovación Carismática en el Espíritu Santo, el Papa Francisco pronunció la siguiente oración.

Te adoro, Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Padre, envíanos el Espíritu Santo que Jesús nos prometió. Él nos guíe hacia la unidad. Él es único quien nos da los carismas, quien obra variadamente en la Iglesia, y es Él quien nos lleva hacia la unidad. Envíanos el Espíritu Santo, que Él nos enseñe a todos nosotros lo que Jesús nos enseño, y que Él nos haga memoria de lo que Jesús dijo. Jesús, Señor, Tu pediste para todos nosotros la gracia de la unidad en esta Iglesia que es tuya, no nuestra. La historia nos ha dividido. Jesús, ayúdanos a seguir el camino de la unidad o de diversidad reconciliada. Señor, tu siempre haces lo que prometes, danos la unidad de todos los Cristianos. Amén.

[Texto original en Inglés, traducido del Italiano por Zenit ]

[Traducción por mí misma]

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