Mis hermanos hijos de otra madre que pareciera no humana

Hoy los he visto de nuevo, pequeños hermanos que no conozco. Hoy los he visto de nuevo llenando con sus hatillos de pocas cosas aquella explanada de hierba que les dio la bienvenida la primera vez que llegaron, justo después que las retro-excavadoras los sacaron de sus cuchitriles donde sus frágiles vidas se escondían del mundo al cual rechazaron y que los rechaza de vuelta.  Allí armando sus cambuches para pasar la noche, allí en grupos como siempre, entre ustedes, que se conocen y se cuidan.

¿A dónde los llevaron? ¿Qué hicieron con ustedes esta semana? ¿Dónde los ocultaron de la visita extranjera que venía a hablar del turismo? y Ah, ustedes, no son nada turísticos, era mejor pintar aquel puente con azules celestes para que no se notara lo negro que normalmente es.

Han vuelto, iguales que hace una semana, tal vez les hayan dado ducha y comida, no sé. Siempre los miro, pero no me les acerco. Yo soy una de las tantas que pasa en su auto, sintiéndose precariamente segura frente a ustedes cuando son horda, temiendo la roca que rompe vidrios y cráneos, que roba, que viola, que puede matar.

Ustedes me recuerdan de la manera más visceral posible nuestro fracaso como sociedad, que desecha, que desprecia, que es incapaz de donarse, de aceptar y perdonar; que siempre que es increpada por ustedes, por el hecho mismo de que ustedes existan responde con un “Ellos se lo buscaron”, volteando la cara no para ofrecer la otra mejilla, sino para no ver el doloroso espectáculo de su miseria, su flacura, su adicción.

Reconozco en ustedes a mis hermanos, unos de familia extraña, de otra madre desnaturalizada que pareciera carecer de cualquier arraigo natural, de la más mínima ternura, que los parió y los olvidó para siempre. Me duele en esta hermandad separada lo que hemos perdido como sociedad en ustedes, el universo de posibilidades que ustedes como seres humanos son y no hemos visto, que se han muerto tantas veces sin saberse, sin que nadie haga duelo por los genios, los corrientes, los padres, madres, hermanas, hermanos, hijos, hijas que hemos perdido en ustedes.

Esto suena a lavado de conciencia, yo los miro y me pregunto pero no hago más que quienes no los miran si quiera, que yo les dedique estas líneas no me hace mejor que nadie, ni más consciente, solo tal vez más molesta para quienes estas preguntas no deben hacerse, para quienes el status quo está bien y en esta economía de mercado el que no logre venderse apropiadamente que desaparezca, no hay tiempo, ni dinero, ni paciencia para esperar a ninguno que se desadapte socialmente.

Yo mientras seguiré volviendo sobre el tema, hasta que mi mente encuentre con quién y cómo hacer algo real, o hasta que mi queja resuene en las mentes de muchos que puedan actuar, hacer algo.

Mientras tanto, seguiremos pasando por allí con el miedo a la roca, esa roca como único grito que profana el silencio sobre ustedes, que nos insta violentamente a no olvidar que siguen justo allí, a nuestro lado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s