Categoría: Experiencias

Post sobre lo que he vivido

Perdón

Cuando se realiza un proceso de perdón, hay tres tipos de daño que es necesario sanar:

  • El recibido: Aquel que realmente nos hicieron.
  • El percibido: El que en nuestro sentir nos hicieron.
  • El permitido: aquel que cohonestamos en recibir.

Ese último perdón es necesario darlo hacia nosotros mismos.

Solo cuando perdonamos el dolor se va totalmente, el perdón aunque parezca darse a otro finalmente es a nosotros mismos a quienes cura. Es por eso que podemos perdonar a alguien a quien inclusive ya no está presente en nuestras vidas.

Robin Williams y la depresión que puede matar

A partir de su lamentable muerte algunos se han percatado que la depresión es un enfermedad que puede matar, esto me ha movido a escribirte a ti que sufres depresión, desde la mirada de quien la ha vivido, lo hago con sentido de urgencia, esto podría costarte la vida a ti mañana.

Yo he hablado sobre esto antes, desde el punto de vista de la paciente, de quien convivió con este trastorno por muchos años. Pero esta vez mis palabras van no dirigidas a las personas que rodean al paciente para que comprendan lo que sucede en su mente, no van dirigidas a quienes no tienen a nadie cerca que lo padezca y creen que es de mentiras, esta vez permíteme que te tutee, te hablo a ti que sabes lo que es esto porque lo llevas dentro.

Lo primero que quiero decirte es, eres una persona normal, con un trastorno emocional, tu no eres tu enfermedad, así como un paciente de cáncer no es un canceroso, es un ser humano que padece una enfermedad, que la tuya no se eche de ver no te hace diferente, eres un paciente como otros.

Lo segundo que quiero decirte es que no eres el único que padece esto, muchas personas lo hemos vivido, no eres un extraño, no tienes de que avergonzarte, así como un paciente de migraña no tiene que andarse excusando con nadie porque tiene un episodio, tu tampoco, tu no te creas la depresión, no te la inventas, ella tiene brotes, como cualquier otra enfermedad.

Lo tercero que quiero decirte, y en esto es donde más voy a ahondar, es que como cualquier paciente, tu responsabilidad es buscar tratamiento. Nos parece muy normal que alguien con un dolor agudo en el pecho concurra a urgencias porque teme tener un paro cardíaco, pero nos parece aterrador levantar el teléfono y hacer una cita con un terapeuta cuando llevamos varias semanas con un dolor emocional en el pecho que no se nos quita, nos creemos la idea de que “se pasara”. Amigo, amiga, nos pasa lo mismo que al paciente cardíaco, si no hacemos caso a los síntomas, esto nos puede costar la vida.

Mientras estamos inmersos en la depresión se nubla nuestro juicio, estamos tan acostumbrados a convivir con la tristeza permanente y sin causa alguna que creemos no hay otra forma de vida posible, nuevamente te digo, trátalo como un dolor del cuerpo, busca ayuda profesional, porque si es posible una vida diferente. Si tuvieses una herida que sangra todos los días en tu mano, que no cura sola, que con los cuidados que le das en casa de desinfectarla y lavarla no cierra, irías al médico, ¿Verdad? Si la herida está en tu corazón, si con los cuidados normales que pueden dársele de elaborar un duelo, estar en compañía de otros, de permitir que el tiempo transcurra, de hacer tus actividades normales, no cierra, también hay que acudir al profesional indicado.

Pero quiero advertirte algo, la tristeza en sí misma es normal, sentir dolor es natural cuando experimentamos una pérdida, una decepción, cosas de ese estilo. Lo que la convierte en una patología es la imposibilidad de apartarse de ese sentimiento aún cuando la causa origen desaparece. En pocas palabras, si tu pareja se va es natural sentirse triste, pero si esa tristeza te impide ir a trabajar o estudiar por varios días, si han pasado varios meses después del hecho y todavía estás en una posición cercana al día inicial, eso nos puede dar indicadores de no estar frente a un sentimiento propio de tu naturaleza humana, sino producto de la enfermedad.

Tal vez dirás, bueno, estar triste no daña a nadie, a los demás no les importa ni les afecta. Te tengo dos noticias: si, te daña a ti, te puede matar, y si, a quienes te aman si les importa y darían su mano derecha por ayudarte.

Pero tu y yo sabemos algo, ellos no pueden, porque el monstruo está dentro de ti, así que tu eres el responsable de encontrar como exorcizarlo.

Me dirás que es muy difícil y te concedo toda, toda la razón, pero lo primero que debes hacer es tomar el teléfono y hacer una cita con un terapeuta, es necesario dar ese paso para que de algún modo se vuelva sencillo. ¿Por qué te pido que hagas tu la llamada? Porque cuando la hace alguien por ti puedes encontrar una excusa para no ir, cuando la hagas tu hará parte de tu responsabilidad inmediata.

Te extrañará que no mencione directamente pedir ayuda a tus amigos, resulta que es muy probable que sean tus amigos porque comparten contigo rasgos del mismo trastorno, así que si bien no tienes que hacerlo todo solo, la compañía de los demás es importante, puedes pedirles que se mantengan cerca y es crucial mantener un círculo de apoyo afectivo, la responsabilidad sigue siendo tuya, ellos son soporte, pero no están encargados.

Ahora ¿Qué terapia escoger? Te diré algo, busca en las opciones que tengas, la terapia y el terapeuta adecuados los reconocerás por algo muy sencillo, siguiendo sus indicaciones obtendrás resultados con cambios concretos en tu estado. Siempre implicará que sigas indicaciones, sobre las cuales puedes tener criterio, puedes informarte sobre la conveniencia o no de tomar medicamentos antidepresivos, podrás consultar datos sobre la efectividad de la estrategia terapéutica que siguen contigo, pero es importante que le des tiempo a la terapia para causar efectos. ¿Cuánto tiempo? el que tengas disponible, no pierdas de vista que si tu depresión te está llevando a sentimientos de suicido lo tuyo es urgente, y como tal debe tratarse y el abordaje terapéutico debe dar cuenta de ello.

¿Por qué menciono esa palabra tan horrible? ¿Suicidio? Tu y yo sabemos los pensamientos que hemos tenido en la cabeza, no tienes que confesárselos a nadie, causa una vergüenza terrible, pero esa vergüenza está impidiendo que busques la ayuda terapéutica adecuada. Y te cuento algo, no eres la peor persona del mundo por pensar eso, eres un ser humano con una enfermedad que causa distorsión sobre la forma como percibes tu vida, por eso tienes pensamientos desmedidos, pero de nuevo, tu no eres la enfermedad y tu puedes mejorar y llevar una vida normal.

Puedo hablar de las terapias que funcionaron conmigo, que me han salvado la vida (las mencionaré al final) pero no todos los pacientes son iguales, lo más importante es que encuentres la que comience a generar cambios en ti.

Te pido que seas paciente, con varias cosas, principalmente con quienes te aman y asisten a tu enfermedad como espectadores, comprende que ellos no han vivido lo que tu, así que están desconcertados, pero, siempre pero, la fuerza que ellos tienen para ti es su amor, recibe eso, su amor, en medio de su enfado porque no te recuperas, en medio de su angustia porque temen perderte, recibe ese amor que sana, en medio de sus reproches que solo quieren decirte una cosa: Te amamos, te queremos con vida y sano.

Sé paciente con los resultados, celébrate tus logros, ve despacio pero avanza, sé paciente con tu ritmo, sé paciente con tus reveses, sin dejar de fijar la vista en tu objetivo: La sanidad. Comienza a conocerte, identifica tus estados de ánimo, para que comiences a diferenciar los efectos de la enfermedad de las emociones naturales.

Sé paciente con los ignorantes, los que no saben que esta enfermedad existe y te critican, sé paciente pero edúcalos, dales información sobre lo que no conocen, no necesitas contarles tu vida, solo remítelos a la realidad, a la literatura científica, o a veces solo ignóralos, sus voces sin amor son solo voces, cierra tus oídos a ellos.

Sé paciente con tu terapeuta, a veces también se sentirá frustrado contigo, pero es tu aliado, y si su enfoque terapéutico no genera resultados después de un tiempo prudente, habla abiertamente con él o ella de cambiar el enfoque o cambiar al terapeuta, sin amenazas, como quien le pide a un médico que necesita un especialista en otra área, no todos los tratamientos sirven a todos, pero hay que llevar el tratamiento por un tiempo para saber si causa efecto o no.

Además de la terapia, fortalece tu vida espiritual, realmente puedes llegar a ser una persona sana y tu aspecto espiritual tendrá mucho que ver en ello, no excluyas una cosa de la otra, una buena terapia debe fortalecer tu conciencia de humanidad, tu conciencia de valor único en tu persona, y es la experiencia espiritual la que nos permite reconocer la dimensión trascendente que en tu confusión actual es tan difusa.

No sé si tu quien lees esto crees en Dios o no, yo si, solo te diré algo, eres fruto del amor, y de ti se espera germine amor, para mi ese amor procede de Dios, que me ama sin límites ni reservas, tal vez tu no sabes de que te hablo, pero puedo asegurarte algo, eres un ser humano, único e irrepetible, en el universo entero no existe otro como tu, no nos prives de la maravilla quien eres, si te perdemos nadie hará lo que tu haces, nadie construirá lo que tu construyes, nadie amará de tu particular manera a quienes amas. Le haces falta a este universo, quédate con nosotros por todo el tiempo que sea posible. Esta enfermedad no tiene derecho a privarnos de tu extraordinaria presencia, haz lo necesario para quedarte.

Yo, quien no te conozco, te digo te amo, porque soy fruto del amor y tu también.

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Sobre las herramientas que me ayudaron en mi proceso.

– El libro “Las mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood.

– Terapia cognitiva comportamental.

– Teoría del guión mental.

– Mi experiencia espiritual como Católica Carismática

Esta es la página web del lugar donde recibí terapia, no fue el primer lugar al que fui, antes de llegar allí pasé por otras terapias que no me funcionaron, y leí muchísimo, muchísimo sobre trastornos emocionales para lograr comprender lo que ocurría en mi cabeza para poder comenzar a hacer algo con ello. http://triunfadores.com.co/home/

Esta es la página web de la comunidad Católica Carismática en la cual vivo mi experiencia de fe. Les confesaré algo, el director de la comunidad fue una de esas personas que ignoraban sobre la enfermedad y desde su buena fe creía que no existía, fui paciente con él, cuando fue necesario lo informé, y con el pasar del tiempo y la ayuda de otros miembros de la comunidad que tienen por especialidad la psicología las cosas cambiaron de tal modo que actualmente la misma comunidad ofrece seminarios sobre la depresión. http://www.minutodediosmed.org

EmTech en Medellín

Vivo en una ciudad especial, Medellín, que ha visto grandes transformaciones en muy poco tiempo, una muestra de ellas es que la revista Technology Review, del MIT, la escogió como sede de la primera conferencia de EmTech en Latinoamérica.

Y ¿Qué es EmTech? Una conferencia donde se muestran las nuevas tecnologías innovadoras y con capacidad de transformar las vidas de las personas, además de lo cual se reúnen científicos y emprendedores del mundo tecnológico, para conocerse y entablar nuevas relaciones.

Tuve la oportunidad de asistir como prensa siendo para blogger de Ellas 2.0. Por primera vez me acredité en un evento de esa manera, y bueno, aparte que no puedes entrar al catering y tus posibilidades de networking se reducen, creo que fue una buena idea.

Los temas del EmTech son familiares en la ciudad, eHealth, Contenidos Digitales, Energía, emprendimiento, identificados como parte de los sectores vocacionales de la ciudad, más un tema del que no puede apartarse, el como se construye la ciudad misma y se dan soluciones de transporte para poblaciones cada vez mayores.

Una de las cosas que más me agradó del EmTech fue encontrarme con emprendedores y Geeks conocidos de la escena local, aunque yo apenas comienzo a pertenecer a todo esto, es bueno ver una especie de familia extensa creciente y vibrante, donde ninguno es extraño y todos los dispuestos a trabajar son bienvenidos. También es agradable saber que en ese maravilloso grupo, cada vez hay más presencia femenina.

Un dato que puede parecer trivial pero para mi tiene cierta significancia, el número de personas usando audífonos del traductor no era tanta como en el promedio de conferencias a las que asisto, eso para mi es un indicador de alfabetismo en idioma inglés que me alienta bastante.

Así que ahí estaba yo, armada con mi iPad y twiteando cuanta cosa interesante veía, las ideas geniales y las no tanto, como cuando inició la conferencia sobre la innovación en el uso del carbón como combustible, a lo cual yo pensé, es como innovar en el proceso de fumar en lugar de dejarlo, a algunos puede parecerle una buena idea, a otros muchos como yo no tanto.

¿Qué vi genial? Muchas cosas, entre ellas la premiación del TR35 Colombia, ver tanto talento joven con ideas prácticas para resolver toda serie de problemáticas, desde viviendas flotantes para situaciones de inundación, que llevamos en invierno (entiéndase por esto lluvia excesiva, que Colombia está en el trópico) por varios años en este país con consecuencias desastrosas, hasta conservación extracorpórea de órganos destinados a trasplantes.

Nos hablaron de aprendizaje lúdico, gammification, de la nano-medicina y de los pacientes que antes de ir al médico consultan internet para comprender lo que les pasa y después de ir también consultan en internet porque no entendieron lo que el médico les dijo. Nos reímos a carcajadas con la estadística de que las mujeres que viven con sus esposos sufren más deterioro mental después de los 60.

También fue muy interesante ver soluciones de movilidad amigables no solo con el ambiente, sino con las personas mismas, donde se ocupa el espacio mínimo necesario y se privilegian modos nuevos de transporte como las bicicletas, iniciativa que en la ciudad recientemente ha tenido impulso gubernamental.

En lo personal disfruté mucho conocer a Patricia Araque, y estar a la expectativa del lanzamiento del Founder Friday en Bogotá, y que espero podamos organizar en Medellín también. También estuvo con nosotros Shaherose Charania, co-fundadora de Women 2.0, para hablarnos de ecosistemas de emprendimiento y de como la participación de las mujeres está dinamizando la forma como se hacen negocios de tecnología.

Claro que sabes cuando vas a este tipo de eventos, que estás en medio de una isla feliz, donde todavía no habita la mayoría. El primer día salí almorzar cerca y en el noticiero que pasaban en un TV en el restaurante, la noticia del momento era que el Alcalde había confirmado la segunda fecha del concierto de Madona en Medellín, que hizo durante el EmTech, y silencio total sobre la suscripción de convenios de becas e infraestructura de conectividad para la población que también anunció, silencio total sobre el impacto del contenido digital que presentó en EmTech el Chief Digital Officer precisamente del grupo económico al cual pertenece el mencionado noticiero. A la tarde salí un poco antes de terminarse la última conferencia y noté que en una pantalla gigante a la salida del Centro de Convenciones se mostraban las conferencias con audio traducido, y los transeúntes ni se enteraban.

A todo esto, tener eventos como EmTech nos renuevan las energías y las esperanzas, que cada vez esta familia alegre y colaborativa es más grande, más personas usan la tecnología para unirse, compartir, crear y generar cambios en las vidas de otros. Nos aferramos a nuevos sueños y oportunidades, aquí desde donde estamos, es posible el sueño local con visos globales, en palabras de @jason_pontin “The next Mark Zuckerberg wont be from #Siliconvalley; she will be from cities like Medellin”#EmTechColombia

Another saturday……

Este es un día peculiar, de esos que no te hallás, tenés un montón de cosas por hacer y no querés hacer ninguna, así que terminás acumulándolas con las respectivas consecuencias adversas.

Supongo que el estádo de ánimo es como una playa, después de una tempestad le quedan palos y piedras, hacen falta algunas lunas para limpiarla de nuevo, bueno, ayer hubo marea más alta de lo usual, que no un tsunami pero si se agitaron las aguas.

Es extraño, no siento rabia, no siento desespero, sólo un extraño sentimiento de ya no me importa, si que raro, a mi que todo me importa y en todo me inmiscuyo, he rozado por primera vez en la vida el “importanalguismo”.   Me he pasado casi toda la vida tratándole de decir a otros cuales son las formas más adecuadas de hacer las cosas, sobre todo las relacionadas con la vida, he usado miles de estrategias, desde la retórica convincente hasta el grito desgarrado, ayer no sé como, bueno, si sé como pero no voy a hablar de ello, llegué al punto de…. no me importa, si quieren seguirse perjudicando a si mismos y al resto del mundo, ¿a mi que?

No creo que sea una posición permanente, seguro que el lunes ya estaré tratando de decirle a alguno como conducir su vida, pero en este alto me pregunto, ¿realmente importa?, pues que sí, que es bueno ayudar a que los otros se comporten bien, pero y si ellos mismos no están interesados ¿tiene lógica desgastarme en convencerlos?.  Toda mi vida he dicho que si, pero hoy, me entran profundas dudas.

No seríamos todos más felices, sobre todo yo, si me dejara de importar que el otro quiera darse mil veces contra el piso y romperse el cráneo, ah es que trato de protegerlo me digo, aja, pero ¿Quién me protege a mi cuando el suscrito en vez de darse contra el piso me quiere dar es a mi? porque tenemos una sociedad maravillosamente diseñada en la metodología de “shoot the messenger”, el problema no es problemático en sí mismo, sino el entrometido que te dice que tenés un problema, así que la cargás con él.

Ayer descubrí lo más obvio de todo, que cuando le gritás a alguien que está haciendo algo mal, los resultados son tan efímeros como el eco de tu voz en las paredes.  No más te callés va a volver a hacer lo mismo, le importa nalga, el grito atemoriza, pero ciertamente no convence, es un recurso más adecuado para las advertencias de amenaza de atropellamiento en la vía que para indicarle a alguien que modifique su conducta.  Me demoré tantos años para saber que el agua moja, algunos lo descubren a los 5 años, dichosos ellos, yo me tomé 31 más.

Esto tiene dos consecuencias prácticas, una positiva, voy a pensarlo dos veces antes de gritarle a alguien cuando hace algo inadecuado, pues ya sé que esa técnica no sirve (aja, ya sé que es obvio, pero tengan en cuenta que yo apenas acabo de descubrirlo) y la segunda, podríamos decir que negativa, la próxima vez que alguien haga algo inadecuado voy a sopesar si me afecta, y si no, voy a entrar en modo “importanalguismo”, si el que lo hace no le importa y a mi no me afecta, pues que se dé contra el mundo.

Tal vez eso marca el fin de la juventud, cuando te das cuenta que no podés cambiar el mundo, básicamente porque al mundo le encanta ser tremendamente torcido, cruel, estúpido, insensible, egoista.  Pensemos algo trivial, la gente va caminando por la calle comiendo algo y tira el papel a la calle, es estúpido, podés botarlo luego, no se te va a caer la mano si lo cargás, es egoista, no te importa que alguien se resbale en la basura y lo peor, ni si quiera te das cuenta que le estás ensuciando el mundo a los demás.  De que vale decirle a la gente que mantenga una calle limpia, ¿si a nadie le importa? si son tan cínicos como para decir que así le dan trabajo a la gente que barre.  Yo en lo personal diría que sería mejor que hubiese menos que barrer y pudiéramos dar empleo en cosas más útiles, desperdiciamos gente valiosa poniéndola a recoger nuestra mala educación en forma de basuritas en la calle.

No sé, posiblemente jamás llegue a entrarme del todo el “importanalguismo”, tengo demasiado metido en la sangre que las cosas deberían ser mejor, me sigue partiendo que la gente cometa los mismos errores predecibles, sobre todo en detrimento propio.  Creo que todo esto es que me descorazona sentir que siempre es más sencillo decirle al que te indica que haces algo mal que se calle, a mirarte a ti mismo y darte cuenta que ciertamente….. lo estás haciendo mal.

Al final, bueno, creo que he aprendido algo importante, si no te oyen, no les grites, te van a oir menos.  Eso me queda a mi, a ellos…. no les queda nada….. se lo pierden.

El gato (AKA Manchas)

Tengo 35 años y un nuevo gato.  Jamás pensé que adoptaría un animal viviendo aquí, tal vez fue un arrebato de enamoramiento, pero el arrebato puede vivir 15 años, así que me he comprometido en una relación de largo plazo.

Es bueno pensar que vive conmigo una creatura que requiere cuidado y atención.

Cuidar de alguien (o algo) más que no sea yo debe ser bueno para mi.

Es interesante como cambia tu visión de las cosas según lo que has vivido, para mi es claro que el gato (AKA Manchas) no es mío, Dios me lo prestó para que se lo cuide por un tiempo, a lifetime para ser más exactos.

Manchas ha cambiado muchas de mis circunstancias de vida, mi apartamento está más ordenado que nunca, por aquello de no dejar cosas a la mano del gato para que las tire al piso.  Igualmente está más limpio, porque dado que toma agua de donde sea, hay que mantener la ducha, el lavamanos y todo limpio, no sea que se enferme del estómago, lo cual ya pasó una vez.

También ha hecho que ahora si tenga tiempo para venir a almorzar a medio día a la casa, venir a verlo o alimentarlo ya son condiciones que antes no eran importantes, nadie me extrañaba en casa, ahora hay un gatito que se alegra con mi presencia.

Manchas es particular, tiene un par de pelotitas de peluche y cuando son como las 5 am las trae a mi cama como si fuera un perrito, para que yo las tire lejos, las recoje otra vez y las trae de nuevo.  Jamás vi un gato tan aperrado 😉

Cuando uno es suficientemente tonto como para publicarse en internet

Tras un incidente sin resolver de un foro donde resultó que todo lo que publico está indexado en google, (Debí haberlo sabido antes para publicar “my two cents” sin mayor costo, je, je), aparece en mi una duda sobre una política que he sostenido muy buena parte de mi vida, la aprendí del buen Poe, de su cuento “La carta”. El cuento relata la historia de un hombre que tenía una carta que debía esconder, creo que de la policía, entonces van a su casa y la buscan por todos lados y no la encuentran, la policía se va y el hombre toma la carta que había dejado en una repisa justo a la vista de todos.  Moraleja:  Nada se oculta mejor que aquello que se deja a la vista.

Bajo esa premisa he vivido buena parte de mi vida, sobre todo en la época que tenía más dificultades para relacionarme cercanamente con las personas, encontré que el mejor modo de que no se enteraran de como era yo realmente era contándoles todo, funcionó en aquella época y creo que ahora lo hago de pura costumbre, ya no siento que tenga esas cosas para ocultar que antes me parecían tan terribles y que en últimas no lo eran tanto, era más el drama que yo le ponía.

En una época de mi vida donde si tuve cosas que ocultar; salía con alguien casado, lo cual es reprochable y no pienso repetir. Usé internet como medio para desahogarme de forma anónima, tenía un nick que no era yo, una dirección de correo que nada que ver, y entonces podía dar rienda suelta a contar todo lo que me pasaba y como lo estaba manejando, era una comunidad que tenía que “ocultar” lo mismo que yo, digo “ocultar” entre comillas porque realmente a muchas no les interesaba ocultarlo y sirvió de un apoyo inmenso, no he vuelto por esa comunidad, ya no comparto esa experiencia, pero fue acogedora.

Ahora en las ocasiones que he usado internet para desahogarme, siguiendo eso de Trevanian de la libertad libre de pudores que se goza únicamente al hablar con extraños (es una frase del libro Shibumi), reconozco el riesgo que ello implica, por aquello de que finalmente es público y finalmente alguien con suficiente tenacidad podría encontrarlo o tal vez sólo por mero accidente.

Entonces viene a mi la pregunta, sigue siendo el hecho de ocultarlo justamente a la vista una buena estrategia.  Bueno, no tengo episodios extremadamente vergonzosos pero si cotidianas muestras de mi inclinación humana a tomar malas deciciones.  ¿Pueden estas malas elecciones volverse luego en mi contra cuando, no sé, pueda yo volverme una figura pública o simplemente me convierta en una predicadora corriente?

Siempre he vivido mi vida sin remordimiento, es decir, no es que alardee del mal hecho por error o con intención a otros (seamos francos, todos hemos causado mal, estamos lejos de ser ángeles), sino que me refiero a que sé que en las mismas circunstancias y con la misma información habría tomado las mismas elecciones y habría cometido los mismos errores.  No porque mis errores hayan sido particularmente bonitos (los de nadie lo son), sino porque se que en parte por ellos aprendí lo que sé ahora.

Entoces que si voy a sonrojarme porque alguien encuentre alguna vez referencia a mis pobres decisiones en un perdido blog de internet, pues tal vez si, pero podré decir entonces como lo digo ahora, fue un error que cometí y me permitió aprender para no cometerlo más.

Que si voy a perder una futura posición de empleo porque alguien encontró en internet una referencia a una acción poco moral o responsable, bueno, no sé, eso no queda a criterio mío, he vivido mi vida de la mejor forma que he podido y si mi forma de vida no es del agrado de un potencial empleador, tal vez sea mejor no iniciar con él.

Creo que tener consciencia de nuestros errores pasados tiene su beneficio, nos hace más humildes, nos recuerda que no somos mejores que nadie, ni peores que nadie tampoco.  Lo que claro, nunca nos excusa si volviéramos a repetirlos, porque ya sabíamos las consecuencias que tenían.

Las extrañas vías de la recuperación

Cuando comencé en el año 2002 (aproximadamente según algunos archivos que creé en mi disco duro en esa época, no porque recuerde la fecha exacta), mi proceso de recuperación de mis problemas de ira…. como llamarla… desatada? profunda? persistente? explosiva?, creo que todos los adjetivos le caben, no pensé que llegaría a donde estoy hoy ni que tomaría las vías que tomé.

Recuerdo el episodio que me llevó a consulta por primera vez, un incidente de trabajo, que se tornó en una peleea a los gritos, con una compañera de trabajo.   En aquel entonces mi percepción era que mi ira se había vuelto peligrosa y que podía costarme el empleo; entonces tomé el directorio telefónico de la medicina prepagada, busqué psicólogas (si, en femenino) y elegí una por conveniencia de cercanía a mi trabajo, más que por otro criterio.

La psicóloga que elegí era psicoanalista, y fue mi primer acercamiento a un tratamiento médico para un gran número de síntomas que había tenido en mi vida, por nombrar alguno,  desde la adolescencia supe que sufría de depresión, pero siempre me resistí a consultar por ello, total era un problema que sólo me afectaba a mi, y por algún temor infundido en la infancia, me resistía a una consulta clínica que me llevara a la prescripción de medicamentos psiquiátricos, aún conservo esa resistencia.

Con la Doctora Beatriz (es su nombre real, no usaré su apellido) comencé un proceso digamos de desintoxicación, ir semanalmente o dos veces a la semana a consulta, ir tratando temas según se presentaban, ir desarrollando historias de mi pasado, la verdad ya no recuerdo mucho de qué hablábamos en las sesiones, pero si recuerdo que mi mente ponía una oposición tremenda, llegar tarde a las citas era la expresión de aquella oposición, resistirme a lo que fuera que estuviese ocurriendo.

Ahora que hago cuentas, fui con la Dra. unos cuatro años, muy interrumpidos ellos, en algún momento algo me hacía dejar la terapia y volvía tres o cuatro meses después.  Recuerdo uno de esos momentos de estar cerca de dejarla y yo plantearme dos cosas, la primera, la urgencia de una herramienta eficaz de remisión de los síntomas, yo no podía darme el lujo de ir al consultorio por años, si al menor asomo de contrariedad yo estaba bien dispuesta a plantarle un puño en la cara a alguien, cosa que no llegó a pasar, pero de la cual tenía la completa disposición y la segunda, una necesidad de comprender que era lo que ocurría en mi, conocer, tipificar mi comportamiento, para entender lo que ocurría y poder desarmar los mecanismos que activavan mi agresividad.

Recuerdo entonces haber dicho, si tuviese al menos 10 segundos para pensarlo, antes de estallar en ira, yo no haría lo que hago, pero no los tengo.

En aquellos días hice muchas lecturas, una de ellas propiciada por una ruptura temporal en una relación que tenía entonces, ese viernes, cuando la relación se terminó yo hice dos cosas, buscar en internet el libro “Las mujeres que aman demasiado”, yo ya conocía el libro, había leído algunos apartes en unas lejanas vacaciones a mis 14 años, y de pronto el libro llegó a mi mente y con lo que leí llegué a la conclusión inmediata, debo comparalo mañana.  La segunda cosa que hice fue pedir una cita con la Dra. para el lunes, antes que la crisis me llevara (llevaba varios meses fuera de consulta).

Lo que la nueva lectura de este libro, que hice en un sólo fin de semana por cierto, me trajo fue algo increíble, una especie de epifanía.  A pesar que el libro es bastante viejo, tenía dentro conceptos tan claros, tan evidentes, que yo había visto toda mi vida, y que por fin cobraban sentido.  Ese libro me permitió dos cosas, comprender el comportamiento de mi hermana y descubrir que mi mamá, no era culpable de nada, liberándome a mi de la necesidad de culpar a alguien, que al no poder ser mi madre por amor filial, terminaba siendo yo.

Mi mamá sólo pudo enseñarme lo que ella sabía, ella creció en un hogar de alcohólicos y adictos, y aunque ella no se casó con uno, sus patrones de conducta conservaron el esquema.  Por fin yo podía comprender de donde venía todo el caos que yo percibí desde muy niña, y que al parecer yo era la única en percibir, detrás del esquema de la familia-perfecta y las hijas perfectas.

Encontrar que no había a quien culpar me liberó tremendamente y me permitió dar el primer paso para cambiar la clase de amor que daba a mi madre.

Ese libro también me amplió un concepto, que yo ya conocía, la co-dependencia e introdujo uno que yo jamás había escuchado: La fijación sana de límites.

Que cosa tan extraña era a mis oidos aquello de que cada cual tiene un espacio personal, que ese espacio tiene fronteras, y que esas fronteras son sanas en la medida que permiten a la persona mantener su intimidad, su valía, su amor propio.  Que se puede invitar a otros a acercarse, pero es inadecuado permitirles que violen tus límites; además, que es inadecuado que tu violes los límites de los demás!!!!!

Yo crecí sin límites, no porque no tuviese reglas o disciplina, sino porque crecí bajo la violación constante de mi intimidad personal, no de la forma sexual que la gente se lo suele imaginar, sino en lo cotidiano, en la intromisión, en la inspección constante, en la revisión de tus papeles, tus libreta de teléfonos, tu armario, tu ropa, tu vida, tus conversaciones con tus amigos.  Nada podía ocultarse, no se podía tener vida privada.

Jamás creí que esa forma de crianza, había creado en mi a una persona incapaz de reconocer y respetar los límites ajenos, y del mismo modo, totalmente inhábil para fijar límites sanos en mi vida, básicamente permitía a las personas con quienes compatía afecto que invadieran cualquier espacio mío, esto llegó a incluir la invasión de mi cuerpo.

Otra de las cosas que el libro me mostró, es que si deseas tu recuperación emocional, tendrás que invertir tu tiempo y tus recursos, es tu salud al fin y al cabo, yo tenía entonces algunas prevenciones por el valor de las consultas, pero decidí seguir adelante.

Seguí asistiendo a las sesiones con la Doctora y al mismo tiempo leyendo muchas, muchas cosas en internet, una de ellas un escrito muy largo, redactado por el Sr. Clinton S. Clark, en 1993, que se titulaba “I’m not OK when… you are not”.  Les daría el link, pero el Sr. Clark quien se dedica a la música, ya no lo tiene publicado y en su lugar aparece un extraño escrito sobre Jesús, este tema lo retomaré luego.

Yo conservo una copia del escrito del Sr. Clark, en algún momento pensé en traducirlo al Español y publicarlo, pero nunca lo terminé y en la actualidad no tengo nada de lo que traduje, sólo el original en inglés.  Tal vez algún día busque al Sr. Clark en el ciberespacio y le pida permiso de traducirlo, muy posiblemente él me diga que no.

El asunto es que el documento del Sr. Clark, era el reflejo escrito de su camino a la recuperación emocional, de una forma estructurada y lógica él explicaba todos los comportamientos a los cuales fue expuesto durante la infancia, cómo impactaban al niño que él fue y al adulto en el cual se convirtió; y lo que era mejor del documento, enseñaba técnicas para no continuar validando y aceptando esos comportamientos de las personas que amamos, pues resulta que cuando crecemos seguimos teniendo los mismos padres, y usualmente nos buscamos personas muy parecidas a ellos para continuar el “baile” (esa palabra le debe ser familiar a quienes han leido “Las mujeres que aman demasiado”).

Una de las cosas que aprendí en aquellas lecturas, fue a decir, calmadamente y sin agredir “lo que dices me lastima, no lo hagas por favor”, detener la pelea antes que comenzara, fijar mi límite e impedir que el otro lo traspasara.  Una vez comencé a hacerlo, me di cuenta que las peleas no seguían, porque si el otro las iniciaba, yo no las continuaba.

Después de eso, entre tanta lectura, llegué a lo que yo llamo, el diagnóstico equivocado, pero el tratamiento correcto.  Resultó que entre tanta información encontré algo que se llama Trastorno de la Personalidad Límite, el nombre del transtorno es bastante curioso, porque se aplicaba a aquellos pacientes que iban más allá de la neurosis, pero no tanto como para considerarlos psicóticos, entonces estaban en la frontera, y así lo bautizaron (Borderline Personality Disorder).

Cuando empecé a leer la información sobre esto, no me pregunten como llegué allá, no me acuerdo, me sorprendí de la similitud de mi comportamiento con los pacientes de este Trastorno, personas que pasan de la euforía a la depresión en cuestión de horas o menos, eventos de agresividad excesiva sin motivo, impredicibilidad de sus actos, conductas riesgosas, imagen distorsionada de sí mismos y otras conductas que me hacían pensar ¿Será?; pero lo que realmente me sorprendió más de todo esto, fue conocer el estado en que se encuentran los familiares y seres amados de las personas que la  sufren.

Hay un libro -Walking on eggshells-, que ahora me doy cuenta tiene la palabra Stop en el principio del libro, sólo leí unos apartes, pero me quedó el título en la memoria porque es la mejor descripción, de lo que mi familia sentía sobre mi entonces.  Copiaré unos párrafos (La traducción es mía, el libro lo conozco en inglés, realmente en aquella época poco o nada encontré útil en español, aunque eso ha mejorado).

  • “Se encuentra usted ocultando lo que piensa o siente porque tienen miedo de la reacción de la otra persona o porque simplemente no parece valer la pena la horrible pelea o dolor que le seguirían?
  • Piensa usted que todo lo que dice o hace será tergiversado y usado en contra suya? Es usted culpado o criticado por todo lo que esta mal en la relación, aún cuando no tenga sentido lógico?
  • Es usted el foco de intensas, violentas e irracionales iras, alternadas con periodos cuando la otra persona actúa perfectamente normal y amorosa? Nadie le cree cuando trata de explicar lo que sucede?”

Cuando leí eso, lloré, jamás pensé que mis actos podían causar ese tipo de estress a las personas que me amaban, jamás pensé que las sometía a semejante incertidumbre, básicamente para tratarme esperaban a darse cuenta de qué humor había amanecido, porque nunca se podía saber como iba a reaccionar.

Si bien la Doctora dijo que ese no era el diagnóstico correcto, porque había factores como la intensidad y la frecuencia de los síntomas, (tampoco me dijo cual era el diagnóstico correcto eh), yo hallé esa información demasiado útil, y encontré algo sobre los Borderline, que son muy difíciles de tratar entre otras cosas porque abandonan el tratamiento y porque la psicoterapia común produce pocos resultados.  Entonces encontré que la terapia cognitiva comportamental (Cognitive Behavioral Teraphy), presentaba mejores resultados.

Esta terapia, más que buscar el origen del comportamiento, dota al individuo con una herramienta para que lo suprima, y en ese momento eso era lo que yo necesitaba.  Recuerdo haberle dicho a la Doctora en una sesión, que yo necesitaba urgentemente algo que atenuara mis síntomas, yo no podía darme el lujo de seguir por años yendo a terapia, si en un arranque de ira con un taxista me mataban, yo necesitaba resultados rápidos, mientras avanzaba con lo demás.

Ella dijo tomar nota de mi necesidad….. y yo comencé a buscar otro terapeuta.  En principio busqué un terapeute Cognitivo, recuerdo haber mandado un correo a una asociación de psicología preguntando y hasta hace poco todavía me llegaban correos para congresos, no se dieron cuenta que era una paciente =P.

En ese momento una amiga me contó de un terapeuta que trabajaba la Teoría del Guión Mental, William; ella me relató su experiencia y los resultados que había obtenido y yo me dije, eso es!! Tomé mi dinero y mi tiempo y comencé a ir.

Durante la primera parte del curso, llamémosla la teórica, a mi me ocurría que lo que contaban en principio yo ya me lo sabía, hubo muy pocos descubrimientos a nivel de información, pero eso si, yo lloraba por toda la clase, o sea, por lo que no lloraban los otros 20 y algo.  El curso finalizaba con un fin de semana de terapia en una finca.

Desde el pricipio mi prioridad era resolver el asunto de la agresión, que no había disminuido gran cosa que dijéramos.  En ese fin de semana hacíamos un trabajo que llaman “de colchoneta”; todos alrededor y el que está en trabajo en el centro frente a los dos terapeutas.  Cuando yo hice mi parte, terminé dándole con un bate a una almohada, no detallaré los pormenores, pero finalmente dí con el punto donde nació mi agresión, y maravillosamente para mi provecho, obtuve esos 10 segundos que necesitaba.

Regresé de allí y la palabra que describía como me sentía era “Resucitada”.

Después seguí con el segundo curso de guión, dedicado a las relaciones de pareja, y me fue tan bien que el terapeuta me dijo que lo repitiera y no me cobraba, ja, ja, ja.  Para la segunda vez, si presté atención y tuvimos fin de semana de cierre, no fue tan espectacular como el otro (todavía me imagino que sentían los que me rodeaban cuando le daba a la almohada) pero se llegó a un punto importante, de allí quedé con dos tareas, una de las cuales cumplí unos seis meses después.

El siguiente paso, una vez terminé todo este proceso, fue que renació en mi, un asunto que venía pendiente, y es una necesidad de buscar a Dios profunda.  En este punto retomo lo del Sr. Clark, quien bajó su documento de recuperación y lo ha reemplazado con un e-book sobre Jesús, el libro es bastante ecléctico, no podríamos llamarlo religioso, pero interesante que al parecer una vez resueltos los asuntos más viscerales de la conducta, uno quede listo para trascender a la espiritualidad.

En ese camino he dado muuuuchas vueltas, y apenas ahora siento que dije sí a Dios (el 11 de julio para ser exactos) y que estoy lista para comenzar a trabajar para él.  Siento deseos de predicar el evangelio, (soy católica, valga la aclaración) y me invade un deseo tremendo de hacer la voluntad de Dios.

Sigo en el camino, no he terminado, todavía esporádicamente se me escapa una rabia, pero ya la gente que me quiere sabe que se acerca y no muerdo, a veces me descompongo, pero mi mundo no se derrumba, y me dejo invadir por la alegría con mucha más frecuencia.

Estoy contenta de todo lo que ha sucedido, finalmente estoy donde debo estar, y Dios sabrá donde va a ponerme de ahora en adelante.  Tengo plena confianza en ello.

REFERENCIAS:

  • Stop Walking on Eggshells: Taking Your Life Back When Someone You Care About Has Borderline Personality Disorder by Paul T. Mason, Randi Kreger, disponible en amazon.
  • Las mujeres que aman demasiado, por Robin Norwood, disponible en Amazon y casi cualquier librería seria.
  • I’m not Ok when… you are not, by Clinton S. Clark, ojalá estuviera disponible.
  • Trastorno de la personalidad límite http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_l%C3%ADmite_de_la_personalidad
  • Escuela de Triunfadores http://www.triunfadores.com.co/ Donde hice los cursos de guión mental.