Categoría: Fragmentos

Cuando la marea baja…

…queda la playa llena de detritos y de conchas abandonadas, los animales se meten en sus agujeritos para protegerse del calor y los depredadores hasta que vuelva a subir, las melenas se secan bajo el calor solar.  Cuando la marea baja tenés más playa para caminar, podés hacer castillos de arena que van a quedarse allí por un rato más, tumbarte a ver pasar nubes si el sol no te hace escapar demasiado pronto.

Hoy mi playa está de marea baja, estoy limpiando mi playa de los últimos residuos de la última marea, no importa si dura cinco días o cinco años, poluciona todos los rincones, tal vez la diferencia está entre remover algunas conchas o retirar troncos de palmera atravesados en toda la mitad.

Es bueno ver la playa sin marea, tener tiempo de mirar toda aquella vasta área despoblada, pero que de ningún modo está yerma, si se repara con cuidado se podrán hallar los animalitos escondidos, las briznas de cualquier cosa pertinazmente creciendo en algún lugar.

Hoy observo mi playa sin marea, qué tranquila es, que tan mía es, que poco habituada estoy a ella, que poco frecuente es que tenga la disposición de recorrerla lentamente y sin anhelo de que vuelva la marea, que raro es que no busque la luna para que traiga agua a mi playa, que quiera pasar cada minuto de marea baja contemplándome, mirándome yo, sin ningún otro de referente, sin sentimiento alguno, ni alegre, ni triste, ni ansioso, solo un vacío poco familiar, pero que como en pocas ocasiones no duele, no punza, no lastima; solo es vacío, natural, ausente, calmo, digno de retener como está, respirando y sintiendo el aire entrar en mis pulmones, sin sueños, solo un agradable presente que se basta por sí mismo.

Sé que la marea volverá, siempre vuelve, no tan predecible como los ciclos de la luna pero inminentemente regresará, algún par de ojos bajo unas pestañas de vaca, alguna sonrisa que se quede más de lo corriente, alguna mano que se acerque y toque mi brazo, algunas bromas compartidas en conjunto. Sé que la marea volverá y pondrá todo otra vez bajo el agua y en espumoso caos.

Pero por ahora, solo quiero esta playa amplia, callada, serena, donde me tumbo bajo una palma protectora a ver pasar nubes.

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Feliz

Cuando una mujer se da cuenta de todo lo feliz que puede ser por sí misma, a partir de ese momento no escogerá una pareja que le ofrezca menos felicidad que esa.

ICYO

Dismissed

“It’s incredibly hard to explain how is it living with none the whole life, to the normal people who have no idea how it feels like. They will indefectibly try to dismiss it. It’s usual denying the existence of what it’s unfamiliar to us.”

ICYO

Atravesado

Como otras veces,
en otros escenarios,
con otros actores,
la misma charada.

Ya lo sé
cuando siento el hierro
atravesado
en la garganta.

El amor no dicho,
enferma,
corta el habla,
el aliento.

Y tocará entonces,
hacerlo salir
en un simulacro
contra el impasible viento.

Como otras veces,
me percato
de que quiero,
porque la ausencia asfixia.

Como tantas,
simplemente saco el pañuelo,
y despido un nuevo avión,
que sale del aeropuerto.

Soy experta en despedidas,
ya debería estar
simplemente acostumbrada,
que todo es vano y nada queda.

Muda

Anuncian en la radio un soneto, de piano claro, antecedido de un soneto de palabras que lleva el mismo nombre. Han dicho la Orca, y mientras me preparo para escuchar sobre un agitarse de olas, olores salobres, tal vez algún náufrago auxiliado por un noble animal; comienzo a escuchar sobre cráneos desnudos, cabellos sangrientos y condenados. Entonces me percato que aunque muda, la h ha cobrado total relevancia en este escenario.

Que bueno

Que bueno es ya no saberte, no conocerte, no encontrar predecible o de alguna razón no oculta cada paso, cada palabra, cada gesto, cada silencio. Que bueno es ya no hallarte en cada encuentro, no presentir tu llegada sin verte, no sentir tu ausencia sin oír la despedida. Que bueno es que no seas ya destino de mis pasos, ni de mis sueños, ni de mis anhelos, ni del futuro donde por la razón que haya sido te negaste a estar.

Que bueno que seas un extraño, que ya no sienta tu angustia en mis vísceras, que ya tu alegría no me conmueva ni me haga quererla junto a mi. Que bueno que ya no te extrañe.

Tanto tanto y volverse en tanto tan poco, pero esas fueron las elecciones que tomamos. Te recordaré siempre como el futuro que rehusó a elegirme, hasta convertirse en pasado.  Gracias por ya no estar, me abriste una vida que no habría conocido si hubieses estado a mi lado.