Categoría: Me myself

Abrazos

Escribo esto sin la intención de quejarme de mi madre, no podría, primero porque todavía vive y segundo porque hace muchos años que supe que no había nada que perdonar, porque ella hizo todo cuando pudo con lo que sabía, recibí de ella lo mejor que había en sus manos, su vida entera me la dio.  Sin embargo, como ella creció sin mucho afecto, no aprendió a expresarlo mucho, y si bien ahora es diferente y es más amable y cariñosa, yo crecí sin confianza para acercarme a darle un abrazo, ella me dio todo pero no supo como enseñarme a dar a recibir cariño, y probablemente a diferencia de ella, yo todavía no lo aprendo bien tampoco.

Entonces soy una adulta con grandes dificultades para abrazar gente o dejarme abrazar, lo siento extraño, invasivo o incómodo. Me siento fuera de lugar en ciertas situaciones sociales donde se supone que expresas tu afecto pública y físicamente, no me gusta tocar a la gente ni que me toquen.  Tocar parece un asunto reservado para el entorno sexual, allí lejos de la infancia donde la caricia tiene cabida, pero no el cariño, no he tenido realmente las dos cosas juntas, y no es que no me abrace a veces con mis amigos y amigas, si funciono, pero no se siente natural no se siente cómodo.

Mi mamá aprendió a ser cariñosa con mis sobrinas, ellas le enseñaron el lenguaje del contacto filial, inocente, gratuito, permanente, yo nunca estuve suficientemente cerca de ellas ni de nadie más para poder dar ese salto, sigue siendo antinatural para mi y sufro con ello, a veces quiero un abrazo y no sé pedirlo, a veces me abrazan y no sé recibirlo, la única cosa que aprendí fue el sexo, pero me he aburrido de él, no pasa de parecerme una transacción, placentera claro, pero sin el mayor asomo de ternura y afecto real, un goce para los sentidos que deja el alma de lo más vacía.

No puedo culpar a mi madre pero sigo siendo la niña que creció sin que la abrazaran mucho, sé que eso puede aprenderse, veo a mi madre y sé que es así, pero yo no he tenido quien me enseñe con paciencia, o tal vez sin proponérselo como lo hicieron mis sobrinas, yo navego en un mundo de adultos donde se supone que debes saberlo.  Simplemente no puedo, simplemente tampoco tengo con quien practicarlo y que yo me sienta cómoda y segura.

Tal vez algún día pueda sentirme acogida y en casa por primera vez, y que ese día haya alguien a mi lado que haga parte de ese sentimiento, por ahora me abrazo a mi misma y me acompaño, y me digo que todo va a estar bien. Por ahora yo soy la única persona en quien puedo descansar la cabeza, no es que no haya buenas personas, es que no estoy cerca de ninguna.

 

 

No basta

Y pasará que una noche vas a extrañar demasiado a alguien y abrazar al gato no bastará, y mirarás al techo esperando al sueño que no llega, sabiendo que no hay nada que puedas hacer.

Charla

Tanta conversación seria
tan bien motivada
siempre con una explicación clara
de porqué estamos teniendo esta charla

Siempre buenas razones para hablar
que no quede alguna duda de que tal vez
solo tal vez
cada cosa seria que nos decimos
no sea más que una excusa
para poder escuchar la voz del otro
para saberlo ahí
para tenerlo presente.

Tanta cosa seria
porque no existe capacidad para decirnos
te extraño
me haces falta
te quiero a mi lado
quédate.

No hay buenos argumentos para declarar
que el mundo se ve más bonito cuando estás cerca
que me muero de ganas por sostener tu mano
que quisiera quedarme toda la tarde abrazándote.

Si, palabras adustas
sopesadas
casi anunciadas,
porque no hay permiso de simplemente decir
solo llamé para escuchar tu voz
porque te extraño tantísimo.

No mirar atrás

Una de las cosas buenas de haber tenido una vida afectiva tan desastrosa como la mía, es que no existe la más remota posibilidad de que llegue un “ex” a volver a echarme cuentos. No tengo ningún pasado al cual volver, lo único que tengo es este presente y lo que haga con él.

45

Mis padres cumplen hoy 45 años de casados, vaya, que bien, y yo me siento tremendamente miserable. Que lindo que ellos se hayan encontrado el uno al otro, que profundo me hiere saber que nunca he encontrado a nadie.

Es difícil en una sociedad diseñada para parejas y para familias mantener bien a solas, sabiendo que si, hay gente linda que te estima pero no hay un ser humano que voluntariamente haya deseado pasar sus días contigo.

Para acabar de ajustar es el maldito día del amor y la amistad, donde el comercio se regodea de las relaciones que tu no tienes, soy una persona que a duras penas se relaciona, lo afectivo y lo social no me quedan fácil, solo quieres meter la cabeza en un agujero y que sea lunes de nuevo, y trabajar que por lo menos me sale bien, o al menos mucho mejor.

Hoy vi a mis papás en el aeropuerto, por pocos minutos, llegué tarde como a todo en la vida y mi madre para dar indicaciones como poco, así que pasé creo media hora buscándolos, creo que fue mejor así, para no mostrar lo triste que estoy, no era necesario perturbar al público.

Ellos se fuero, y finalmente terminé por ahí llorando, creo que es la primera vez que lloro así en un aeropuerto, en general los aeropuertos son sitios divertidos para mi. Y pensabá, qué habrá en la mente de la gente que llega a un aeropuerto para comprar un ticket e irse a matarse a otro país, ¿Qué sentirán? ¿Habrá alguien en sus mentes mientras miran el counter, los lugares de comida? O embebidos en sus pensamientos no verán nada.

Hoy es un mal día, agradezco a mis padres haber hecho escala en esta ciudad y obligarme a levantarme de la cama.

Me largo de este aeropuerto, hay zancudos y me están picando.

Sin respuesta

Solo sé que cuando hice la pregunta para mi nunca hubo respuesta, vivo como siempre, con lo que hay y me equivoco cada vez que creo que habrá algo más. A duras penas resisto para no resentirme.