Categoría: Opinión

Un llamado a la esperanza

No hay tiempos que requieran más esperanza, que aquellos donde pareciera imposible ya esperar algo.

Todavía deben escucharse ecos de las sirenas en Paris y en Líbano, en Siria todavía debe estar cayendo polvo de los últimos bombardeos, en mi patria estamos enterrando a un defensor de derechos humanos que investigó la muerte de 25.000 animales probablemente debida a pérdida de agua causada por la explotación de petróleo.

Cada cual se pone la bandera sobre la foto o se pone ninguna, algunos resaltamos que cuando hubo masacres en la Universidad de Kenya y en las aldeas de Nigeria nadie puso banderas, que en nuestros tantos años de conflicto interno tampoco.

Mis hermanos creyentes llaman a la oración, mis amigos ateos dicen que la causa de tanta violencia es Dios.

Mientras tanto una chica que estuvo allí en los ataques publica su dolorosa experiencia mientras insta a todo el mundo a creer en la gente buena. En toda esta locura, ella es la voz más cuerda que haya podido escuchar.

En medio del horror, de la angustia y el miedo, hay almas nobles que solo piden que levantemos los ojos y tengamos esperanza de nuevo, hay personas dispuestas a alojar extraños en sus casas, hay personas haciendo donativos para mejorar las condiciones de vida de los refugiados, hay personas en campo poniendo sus manos en obra para que algo cambie.

En medio del horror, de la angustia y el miedo, solo la esperanza nos permite elevarnos por encima de la realidad y crear otra diferente, solo el creer en que es posible algo mejor que lo que existe nos permite trascender el fango en el cual estamos.

Soy creyente, yo oro, yo insto a la gente a orar, porque creo que el poder del amor es más grande que cualquier otro poder, y espero que mis amigos no creyentes confíen en que ese amor existe, aunque para ellos Dios no figure en la ecuación, porque si renunciamos a eso, si estaremos realmente condenados como especie.

Y a mis hermanos creyentes los insto a actuar, porque si Dios va a cambiar esta tierra la hará con obreros como tu y como yo, tendiendo la mano a quien la necesita.

Este mundo necesita amor, ya está bien demostrado que la guerra solo engendra más guerra, que la venganza crea venganza.

No sé que harás tu, yo, por ahora, solo he movido mis pequeños dedos para escribirte a ti y decirte que mantengas la esperanza, no es mucho, pero es un comienzo.

Cuanto ocurre no es casualidad

“Los gobiernos, con el incumplimiento sistemático y deliberado de los acuerdos que firman con los campesinos y con el cumplimiento estricto de los acuerdos que firman con EE. UU., Europa, Corea, han obligado a la gente a las vías de hecho, a enfrentarse con las fuerzas armadas, para luego argumentar con cinismo que los labriegos están siendo utilizados por la guerrilla. Desprecian a la gente al mostrarla como una masa estúpida, ignorante y maleable, susceptible siempre de ser manejada por los agentes del mal, y por eso son capaces de firmar los TLC pensando sólo en los intereses de los “agentes del bien”.” Alfredo Molano Columna en el Espectador: La Joda va para largo

Estamos cosechando cuanto hemos sembrado, todos somos responsables, dejar la mirada simplista de que el presidente de turno es el causante, cuando como sociedad hemos cohonestado con el delito, con el despojo, con el abuso.

Colombia está en un momento fundamental, como gritaban en un 20 de julio por allá, “Si desaprovechais estos momentos de efervescencia y calor…..” Es el momento de mirarnos y repensarnos como sociedad, dejar el odio ridículo y caudillista, reconocer de una vez por todas que somos co-responsables del desastre y dejar de perpetuarlo.

Hay que darle fin a la concepción de lo público como de nadie, a la permisividad que alienta a los peores hampones a quedarse con el dinero que todos pagamos en impuestos, en hacer leyes que permiten que sigan delinquiendo. Si tenemos una legislación que impone más multa por violarle la patente a una empresa extrajera que por sembrar coca ¿Qué clase de mensaje estamos enviándonos a nosotros mismos?

Este país es de todos, por más que no pensemos igual, nadie necesita que ideológicamente seamos iguales, pero si que trabajemos juntos como los compatriotas que somos. Es hora de resolverlo, de actuar cada uno en su ámbito y transformar lo que significa ser Colombiano, alcanzar esa identidad nacional que tan esquiva nos ha sido siempre, afincados en regionalismos poco constructivos, que en lugar de exaltar la diversidad privilegian el desprecio por el otro.

Por más que no queramos asumir la responsabilidad, nos compete a todos. Si bien en la democracia el constituyente primario delega el gobierno sobre unos representantes, este lío lo armaron ellos y nosotros cohonestamos, nadie va a poder resolverlo si todos no cooperamos.

Eso tal vez implique que a usted le toque ser menos cómodo, dejar de privilegiarse con lo mal hecho, rechazar un negocio que perjudique a otro, comprar lo nacional y no lo extranjero, hasta organizarse para participar en política. Piense usted qué responsabilidad le toca, y actúe en consecuencia para revertir el daño.

A este punto llegamos todos juntos, no vamos a salir sin el concurso colectivo de voluntades.

Desesperanza

Últimamente he leído tantas cosas sobre la insensatez humana en todos los niveles, sobre el sin sentido de preferir el rédito inmediato a la vida o al legado que heredarán nuestros hijos, sobre declarar con mayor valor una convicción ideológica, cualquiera que ella sea, que el derecho fundamental a vivir de cualquier persona en este planeta. Hoy no puedo ver que tengamos esperanza como género humano.

¿De dónde nos vino este corazón enajenado? Que se enternece con la foto de un animalito y desdeña al que tiene a su lado sediento de amor y cuidado. ¿De dónde nos vino esta ambición insaciable? Capaz de quitar el pan de la boca de otros para atiborrarnos o botarlo.

Si Dios nos ama es porque su misericordia es infinita, porque no hemos hecho mérito alguno como especie para merecer ese amor.

Hoy comprendo, porque algunas noches, no pongo el despertador.

La gente que entiendo y la que no

Hay cosas que puedo comprender, porque estuve allí antes, así que entiendo a las personas que en su tristeza terminan por lastimar a quienes aman, porque no conocen otro modo, y sé y puedo darles esperanza que no hay motivos para que eso siga siendo así toda la vida, que tienen la oportunidad de sanarse si lo eligen.

Entiendo a las personas que se sienten diferentes, que perciben en mundo como si no encajaran en él, que les cuesta un esfuerzo inimaginable funcionar como el resto del mundo, en las cosas triviales y sociales, que se sienten fuera e incapaces de hacerse comprender, y sé, y puedo darles la esperanza que existe un lugar para ellos, y que ese lugar se crea a partir de reconocer su propio valor y construir con otros el lugar donde pueden habitar.

Comprendo a la gente que voluntariamente daña a otra, en su desesperación, en su incapacidad de hallar otras salidas, en su visión que el mundo les ha quitado y deben arañar lo que puedan, como puedan, a costa del dolor humano, y sé, y puedo darles la esperanza que cuando renuncien a causar daño, sus ojos se abrirán para reconocer todo lo si recibido, para ver la bondad de la cual son objeto en cada momento de su vida, la belleza rodeándolos y habitándolos.

Hay otras cosas que me cuesta mucho comprender, porque no he estado ahí, así que se me hace infinitamente imposible entender a la gente que relega a otra gente, que cree que lo que puede dar es para unos pocos, restringidos, exclusivos, que crea ghettos y divisiones, que tiene el corazón tan pequeño que el resto de seres humanos no les caben.

No entiendo la gente que dice una cosa y hace lo contrario, que declara con su boca lo que sus actos niegan, que se justifica constantemente, que es incapaz de ver sus errores y comprender que es parte del problema, que los otros esperan dé el paso.

No me cabe en la cabeza la gente que murmura, que dice del otro lo que es falso, que juega con la honra ajena o devela el secreto que no le ha sido permitido.

No comprendo a la gente que depende del dinero, que su felicidad está puesta en la posesión de cosas, que es incapaz de disfrutar con la sola presencia del otro y depende de la transacción monetaria, ciega a la maravilla cotidiana del contacto humano, de los asombrosos hechos naturales que los rodean, un amanecer, un pájaro que canta contra todo pronóstico bajo una ventana de ciudad, las risas compartidas en familia.

No sé si hay esperanza para a gente que no entiendo, no he estado ahí, no puedo dárselas, pero algo me dice en el corazón que también deben tenerla, debe haber un modo de mirarse a sí mismos, ver el daño que causan, y decidir obrar de otra manera.

Tal vez yo no te entienda, pero nunca voy a negarte la posibilidad de creer en ti y tu capacidad de transformar la realidad que te has fabricado hasta ahora.

El movimiento de software libre salvará al mundo

Quienes me conocen, saben que durante muchos años pagué mis facturas dando soporte de windows, configurando equipos Cisco, enseñando ambas cosas, ahora me conocen con mi iPad en cualquier lado, con esa curiosa cruz pegada en el respaldo y dirán ¿Qué sabe ella del movimiento de software libre?

Tal vez no se nada, tal vez solo sea una supernumeraria de FossChixCo, nunca en la vida he participado en un Flisol aunque los han organizado mis compañeros de al lado y mis aprendices, pero algo que si pienso cada día más es que la filosofía que hay detrás de esto realmente tiene el potencial de transformar muchas cosas.

¿Dónde más sino en las comunidades de software libre vas a encontrar gente dispuesta a dar lo mejor de lo mejor, solo por el gusto de darlo? ¿Dónde vas a encontrar gente con la pasión suficiente para montar de la nada y prácticamente sin un peso un evento para que la gente venga y aprenda si quiere?

Lo que más me gusta de este movimiento son sus secuelas, los grupos que se dedican a propagarlo porque es bueno para la gente, muchas veces voluntarios yendo a donde nadie más va, a llevar sus dos centavos de conocimiento para que otro tenga herramientas para hacer algo bueno.

Es una forma de ver la vida que ha trascendido a los geeks y está permeando a la gente corriente, a jóvenes interesados en hacer emprendimientos sociales, que quieren mejorar el bienestar de otros primero que hacerse empresarios multimillonarios, que construyen emprendimientos locos para que la gente se regale cosas, para guiar viajes en una ciudad, para que una familia que desea adoptar un hijo pueda pagar los costos legales. Gente que ya no teme compartir ideas, porque no temen ser copiados sino que buscan simplementa aliados.

¿Por qué digo que este movimiento salvará al mundo? Porque ya estamos convencidos que el estado no lo hará, aun pudiendo no le interesa, porque la política ha demostrado su ineficacia histórica, porque la oposición ya sabemos es parte del establishment y ayuda a sostenerlo. El cambio solo puede venir de algo que no sea una estructura, porque éstas simplemente se alimentan unas a otras.

¿Es ilusa mi interpretación? Podría pensarse que si, pero solo un movimiento que privilegie el dar puede transformar una sociedad basada en el poseer, solo una filosofía donde lo más importante es participar puede derrumbar un pensamiento basado en el beneficio individual.

¿Por qué no hablo del mensaje cristiano en este momento? Aquellos que saben soy una católica comprometida talvez lo encuentren extraño, pero ciertamente necesitamos puntos comunes, e infortunadamente para algunos en la iglesia no les caben todos los otros. Mientras eso no se corrija, el mensaje de Cristo estará truncado he imposibilitado de hacer lo que se esperaba de él: Unir.

Por eso hablo del movimiento de software libre, por eso hablo de las dinámicas de personas ayudando a otras porque si, donde el beneficio mutuo siempre se halla valioso y rico en sí mismo.

Algo me quedó muy claro cuando recibí clases de negociación, el mejor acuerdo es el que involucra mayor cantidad de riqueza, así que cuando muchos se unen para producirla hay más valor que cuando unos cuantos la concentran. Uno solo nunca podrá tener mucho, porque siempre hará falta lo más valioso: “El otro”.

Así aplaudo y apoyo a todos aquellos que día a día entregan lo mejor de sí mismos, allí donde están, y estoy convencida que la voluntad colectiva será más importante que el privilegio individual. Estamos en una época donde es crucial que decidamos como especie colectiva sobrevivir, la lucha por dominarnos unos a otros y a lo que nos rodea ya probó su ineficacia.

Solo la opción por el otro, por privilegiarlo, nos salvará del absurdo al que nos ha llevado el egoismo.

Las prioridades invertidas y las deudas pendientes con las mujeres

Este es un tema del que no quería escribir, porque hay cosas que se vuelven Trend Topic de repente, y son tan, pero tan absurdas, que lo mejor que uno puede hacer es no comentarlas, precisamente por irrelevantes, porque gastarles (ya no tinta sino teclado) es casi un favor que se les hace para que se sigan divulgando necedades.

Realmente no salgo de mi asombro como la gente anda tan airada comentando cosas por una columna de una humorista, haciendo semejante tormenta, por un tema que no pasa más allá de un insulto.  Columnas y programas de opinión, entrevistas de todo tipo para manifestarse contra algo, que básicamente no pasó de la agresión verbal.

Si fuésemos una cultura de Tolerancia Cero, donde ni la agresión por medio del idioma fuera admitida, yo lo encontraría razonable, dicen que en las sociedades donde se limitan las pequeñas acciones dañinas, es menos probable que ocurran las grandes.  Pero Colombia no es un país de Tolerancia Cero, aquí se admiten los despropósitos más aberrantes y se usa el silencio cómplice para permitir que los autores de actos atroces jamás lleguen a ser penados de modo alguno.

A propósito del día de la mujer de este año, me tomé la tarea de buscar estadísticas de los tipos de violencia más visibles contra las mujeres e hice una presentación, he de decir que me tardé como 5 horas buscando datos agregados mundiales, porque estadísticas consolidadas públicas en internet no son tan sencillas de encontrar; pensé en eso porque es lo que ocurre A DIARIO, temas graves como estos hay muchos más, pero no ocupan la primera plana de las revistas o las entrevistas, a menos que se pasen de lo horrendo como el reciente caso de Rosa Elvira Cely.

Lo que me parece peor aún de todo esto, es ver una discusión a partir de un insulto que una mujer hace a otras mujeres y respondido de forma exacerbada por las mismas mujeres.  En serio, ¿no tenemos las mujeres temas más urgentes que debatir y poner en evidencia?  Que la talla de las mujeres es un tema de salud pública, aja, y ¿Qué hay de las deudas pendiente por resolver como el maltrato físico, la precariedad salarial, la falta de escolaridad, el usar a las mujeres como arma y botín de guerra? ¿No son acaso temas mucho más vitales?

Yo veo todo esto como un gran distractor, un tema menor llevado a importante de cuenta de la emotividad, energía que bien podría ser usada para debatir soluciones reales para los asuntos estructurales que permiten que la dignidad de la mujer sea irrespetada de todas las formas posibles.  En este país tenemos las prioridades invertidas, con todo y de tanto que nos ha sucedido, que deberíamos estar ya curados de espanto, nos quedan modos, no sé como, de molestarnos por temas de menor relevancia.

Creo que las más responsables de todo este revuelo somos las mismas mujeres, parece que nos cegamos, no nos solidarizamos, atacamos a otras mujeres sin el menor sonrojo, por el hecho de ser ellas también mujeres, y yo no sé si de peor forma, nos solidarizamos por una causa que de todo lo que nos está sucediendo, no resulta la más urgente.

Yo diría, párenle al escándalo, denuncien lo verdaderamente estructural, lo que daña más seriamente.  ¿Les interesa la salud pública de las mujeres asociada con su talla? entonces alcen su voz contra la industria cosmética, la industria de la moda, la industria  de la publicidad, hasta la industria alimenticia.  Abran debates que busquen soluciones reales, en la educación de la autoestima de las mujeres desde la infancia y el rechazo a la cosificación del cuerpo femenino, hasta afirmaría, liberen a los hombres del estereotipo del consumo de la belleza de la mujer, como mercancía.

Un insulto puede resultar una cosa terrible, pero todo esto es como una queja porque nos mientan la madre, cuando nos hacemos los desentendidos estando la madre en peligro de muerte.

Cierro con mi campaña personal, para visibilizar un crimen poco comentado: en Colombia el delito de quemar la cara de una mujer con ácido es excarcelable, se le procesa como lesiones personales simples, que no causan incapacidad.  Los agresores no pasan ni un día en la cárcel, tras desfigurar y arruinar la vida de sus víctimas.  Eso son cosas que me parece a mi, más urgentes de divulgar.

De prótesis mamarias y paros armados

Ayer se quejaba en su cuenta de Twitter Juan Gossain @DonJuanGossain porque los medios se habían dedicado a hablar de los problemas con las prótesis mamarias PIP y no del paro armado al que los Paramilitares nos sometieron en varios municipios del país.

Gossain es un periodista por el que siento profundo respeto, no solo por su larga trayectoria, sino también porque desde la silla de su experiencia, puede sin ningún sonrojo y con un gran estilo macondiano, llevarnos al fondo del precio de un galón de gasolina o hacer un llamado público a la indignación cuando toneladas de mercados para los damnificados del invierno son dejados a que se pudran, sin el menor remordimiento por el prójimo por parte de los gobernantes de turno.

Hay una parte que comparto con Don Juan con respecto a esto, y es nuestra cultura de la noticia ligth, de cubrir la realidad con reinados y carnavales, que si bien ayudan al turismo, también hacen parte del circo que se le da al pueblo, porque ciertamente el pan ya es poco. Además de la tendencia mediática que nos queda de rezago del anterior gobierno, de visibilizar solo lo horrendo de uno de los actores del conflicto, llámado guerrilla, y suavizar u omitir cómplicemente las atrocidades del resto, llámense ahora BACRIM, sean paramilitares o miembros de la fuerza pública totalmente desviados. Este pueblo aún no abre los ojos que violentos son todos, que cerrando los ojos para no ver a algunos no dejan de hacer daño, sin importar de dónde venga la agresión, daña lo mismo.

Pero hay un punto en el que no estoy de acuerdo con Don Juan, y es el de restarle importancia al asunto de las prótesis mamarias. En una cultura como la nuestra, donde al cuerpo de la mujer se ha modificado y comercializado de la manera como se ha hecho, la cantidad de mujeres potencialmente afectadas hacen que esto termine siendo un asunto de salud pública. Así como cuando alguien vende alimentos con algún tipo de contaminación, esta vez la contaminación la pusieron quirúrgicamente en el cuerpo de las mujeres, y al parecer hombres también porque no solo fueron prótesis mamarias, sino también nalgas y pectorales.

Yendo más allá de la opinión de Don Juan, y pasando al ciudadano que tiene un computador y suficiente habilidad para poner un comentario en un artículo de un diario, es sorprendente el nivel de agresión que uno ve en las participaciones de los lectores en las ediciones web. En este asunto de las prótesis no dejo de quedarme atónita con los hombres que escriben insultos hacia las mujeres que se han hecho cirugías de este tipo, la cosa no baja de “perras” “gasolineras” “acostarse con alguien para conseguir un puesto” “con mis impuestos no voy a pagar unas tetas que no disfruté” y más, y más, que uno casi no puede creer que el colombiano por encima del promedio (porque esta gente tiene computador y acceso a internet) sea capaz de tanta violencia verbal.

Esta gente opina que el periodismo ligth debe estar muy preocupado porque muchas de las presentadoras se hicieron cirugías, que les paguen la cirugía de cambio los traquetos que se las hicieron poner en primer término, pero para mi todas esas expresiones no son más que afirmaciones de una sociedad que ha devaluado totalmente el cuerpo de la mujer, tanto los hombres que lo han vuelto un objeto de comercio, como las mujeres que han permitido que se les comercialice.

Estoy yo a favor de las cirugías estéticas, puedo decir ciertamente que no desde mis 70kg de peso y que la única cirugía estética (según las EPS) que tengo es por miopía y astigmatismo; alentaría a alguna de mis amigas a que se hiciera una, tampoco, mejor le recomendaría a mi terapeuta para que la apoye en el desarrollo de su amor propio. Pero aunque yo no las promueva, puedo distinguir claramente que estos comentarios sobre quienes se han operado, revelan un soterrado odio contra las mujeres, ciertamente por querer ellas cumplir los estándares de una sociedad corrupta por la mentalidad del narcotráfico.

Tal vez esto sea solo otro síntoma de que nuestra sociedad está permeada por la violencia a lo largo y a lo ancho, en lo público con paros armados, en lo doméstico con la agresión verbal hacia las mujeres. Tal vez nuestra sociedad no podrá cambiar ese panorama, hasta que renuncie a la violencia pública y la doméstica.